Campeonato del mundo de vela J80

Editado el 31/07/2009 por mdaf

Del 6 al 11 de julio, se celebró en Santander el Campeonato del Mundo de vela clase J80, con la participación de 135 barcos, la mayor flota monotipo que ha competido nunca. Como no podía ser menos, dos Caborian estaban allí para fotografiarlo y contárnoslo: Gonzalo Gómez “Chapi” y Jesús Renedo “Macsailor”.

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El primer día amaneció lloviendo y sin nada de viento, lo que echó un jarro de agua fría a organizadores, regatistas y por supuesto, fotógrafos. Poco a poco fue mejorando y aunque siguió nublado, apareció el suficiente viento como para celebrar la regata.

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Las salidas eran espectaculares, con mucha tensión, pues con tantos barcos, un mal comienzo, podía condicionar toda la regata debido a la dificultad por ganar posiciones después. Era prácticamente imposible que ningún barco hiciese salida falsa, por lo que casi todas las jornadas hubo banderín negro, lo que implicaba que el barco que se “escapase” tenía que penalizarse haciendo dos giros sobre sí mismo y perdiendo casi todas las posibilidades.

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Tampoco era difícil ver estas vistosas formaciones en la flota, así como las disputadísimas llegadas a las balizas en las que lo normal era que llegaran 8-10 barcos a la vez con los consiguientes gritos de intimidación y protesta entre ellos por ver quien tenía la preferencia.

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No había regata en la que no hubiera toques entre los cascos, aunque la mayoría sin demasiada importancia y cuando alguno de los equipos se consideraba perjudicado, hacía una protesta que luego se discutía en tierra con un jurado del comité.

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En alguna jornada en la que el viento tomó fuerza, los barcos navegaban realmente veloces, poniendo a prueba la pericia del patrón llevando la “caña”, pues el J80 es un tipo de barco muy rápido en las empopadas.

La lucha por el primer puesto fue espectacular hasta la última regata de la última jornada, pues los dos barcos canarios llegaron a ésta empatados y quien quedara delante del otro, ganaba el mundial.

6Así pues, esta caída al agua del proel en la ante última jornada, vale todo un mundial, pues pasó de llegar el primero a esa baliza, a terminar octavo, lo que le obligó a arriesgar en la salida de la última regata y al salirle mal, perdió sus opciones de ganar.

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Se trata de una maniobra que se ha de hacer muy rápido, pues el Jennaker de un J80 tiene 60 m2 y si se cae al agua o se infla en la recogida, complica mucho el paso por boya y con una flota tan numerosa, es normal que se pierdan varios puestos de golpe.

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La maniobra opuesta es cuando los barcos pasan las balizas de barlovento y los proeles suben los spís, aunque puede resultar igual de complicada si no se hace con precisión y sincronización entre todos los tripulantes.

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Chapi usó durante todo el campeonato un 200-400 f4 montado sobre la Nikon D300 (con lo que se convierte en un 300-600) y un 80-200 sobre la D700. Jesús un 500f4 sobre la Canon MarkII (es decir, 650mm), y un 100-400 sobre la 5D, sobre la que a veces montaba un 17-40 para algunas tomas más amplias. En las dos fotos siguientes podemos ver a Chapi fotografíado por Macsailor y a éste por el primero.

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Como podéis imaginar, no es nada fácil hacer fotos con semejante peso y longitud focal desde una motora en movimiento y balanceada constantemente por las olas del cantábrico, que a menudo hacían casi hacían “desaparecer” los barcos.

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Nada más terminar tocaba volver lo más rápido posible a tierra y en la sala de prensa descargar las tarjetas y en una rápida revisión, elegir las 20-30 mejores fotos para los diferentes medios y la web del campeonato. Un procesado express y por la noche a mirar con un poco más de calma las no menos de 600-800 fotos hechas.

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Una experiencia fantástica y una ocasión única para fotografiar a tantos barcos juntos, que solo se vio empañada por un incidente: Justo antes del comienzo de la primera regata de la jornada inaugural, la Zodiac en la que iba Chapi, sufrió un importante accidente en un despiste del piloto, quien no vio venir a dos barcos que entrenaban destacados del resto y embistió a uno de ellos, entrando por babor y saliendo por estribor y con la inmensa fortuna de “solo” herir a uno de los tripulantes, quien sufrió lesiones en el hueso sacro y ambas cabezas de fémur. Un comienzo desafortunado, para el campeonato y sobretodo para los reagatistas estadounidenses, unos de los tres favoritos al triunfo y campeones del mundo en 2006. Por suerte, fue el único incidente en todo el campeonato y el resto de regatas se desarrolló con toda normalidad.

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Un trabajo hecho con muchas ganas y en el que hemos disfrutado, pero en el que te das cuenta de que no hay nada fácil, pues tras 6 jornadas de 5-6 horas de zodiac con los “cacharros” encima más 2-3 de ordenador, acumulas cansancio y los ojos terminan enrojecidos por las muchas horas de luz, reflejos, salitre y monitor.

Esperamos que algo de todo ello se haya podido “respirar” en este reportaje.

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