Estética y Fotografía (5 de 11)

Editado el 26/10/2007 por Wiggin

©2003 Alain Briot www.beautiful-landscape.com
Estética y fotografía. Capítulo 5 de 11

Cómo elegir la mejor “película” para una imagen concreta con captura digital o analógica

Artículo y fotografías por Alain Briot

(Alain Briot es uno de los fotógrafos de paisaje de más éxito en la actualidad en Estado Unidos. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de París, tiene un Master en Arte, y actualmente trabaja en su doctorado)

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Original: diapositiva en color, versión B/N creada con PS 6. 

Todas las imágenes usadas en este artículo muestran Spiderock en el Monumento Nacional del Cañón de Chelly, Arizona. Quería hacer más fácil la comparación entre las distintas imágenes. Mientras que la película y los ficheros son diferentes, el objeto se mantiene igual a lo largo del artículo. Aunque no está relacionado con la elección de la película, este enfoque muestra que las infinitas variaciones que pueden lograrse con un mismo motivo. Las fotografías fueron hechas durante los 7 años y medio que viví en Chinle, la boca del Cañón de Chelly.

1. Introducción

Elección de película. Este tema parece extraño y anticuado. “Pasado de punto” podríais decir. Al fin y al cabo, todos hemos pasado de la película, y los que no lo han hecho saben que solo es cuestión de tiempo. Yo mismo, a pesar de insistir en usarla, lo hago únicamente por el coste y la poca practicidad de los respaldos digitales de 4×5.

Me di cuenta cómo de rápido está desapareciendo la película en nuestro inconsciente colectivo cuando me preguntó un fotógrafo adolescente, “cómo los fotógrafos tomábamos imágenes antes de que se inventase la captura digital”. Bueno, antes de disparar digital, usábamos película. Y antes artefactos sensibles a la luz llamados placas o daguerrotipos, o incluso peor, papel recubierto de emulsiones sensibles de diversos tipos.

2. Una mirada a la Historia

La portabilidad cada vez mayor del equipo fotográfico ha redefinido el significado de ser un fotógrafo de paisaje. Hoy en día vamos al campo con equipos ligeros, con captura instantánea, resistentes y fiables. Por supuesto, seguimos necesitando cargar con equipo, y el peso del mismo dependerá del formato que usemos y cuánto material queramos cargar. Sin embargo, se mire por donde se mire, el trabajo es ahora más sencillo que hace cien años.

Para los primeros fotógrafos de paisaje americanos, personas como Timothy O’Sullivan, William Henry Jackson y Carleton E. Watkins, cargar el equipo en campo implicaba usar animales de carga, no una mochila. Mulos y caballos eran tan importantes como cámaras y objetivos. Tomar una fotografía significaba montar primero una tienda-cuarto-oscuro para poder recubrir las placas de cristal con la emulsión correspondiente. Una emulsión que primero debía ser mezclada, para lo cual era primordial fotografiar cerca de una fuente de agua. Un campamento seco significaba no poder hacer fotografías. Un río o lago significaban una oportunidad creativa y productiva. Después de expuesta, la placa debía ser revelada de forma correcta, lo que significaba volver a la tienda y hacer todo lo necesario para hacer aparecer una imagen en la placa. Y después de esto, pasar la noche o desmontar la tienda, empaquetar el equipo, y moverse hasta el siguiente lugar. Muy lejos de lo que muchos de nosotros hacemos ahora, conducir de una oportunidad fotográfica a otra, disparar en digital sin ningún cuidado y descargar las imágenes mientras seguimos conduciendo.

Otra opción para los primeros fotógrafos de paisaje fue el daguerrotipo. Aunque era usado fundamentalmente para retratos, también se hicieron algunos de paisajes. De nuevo, era necesaria una tienda y el uso de mercurio como revelador. Normalmente un Daguerrotipista (el nombre dado a los fotógrafos que usaban esta técnica inventada por Daguerre) revelaba sus daguerrotipos con un paño sobre su cabeza, observando la imagen emerger de la placa de metal, mientras respiraban vapores de mercurio a todo pulmón. Muchos de ellos acabaron en hospitales mentales, con el cerebro y el sistema nervioso dañados sin esperanza por los vapores de mercurio. Curiosamente, el mercurio era usado también por los sombrereros para fabricar sombreros. Esta práctica tenía como resultado el mismo daño para la salud mental del sombrerero, de ahí la metáfora hecha famosa por Lewis Carroll en ‘Alicia en el País de las Maravillas’: el sombrerero loco.

De cualquier modo estamos en un momento en que la película está desapareciendo, la captura digital está tomando el relevo, y estoy escribiendo un artículo sobre la elección de la película. ¿Habré respirado vapores de mercurio yo también?

Bien, con el descanso asegurado, no estoy más (o menos depende de cómo lo veas) mentalmente cuestionado de lo que lo que lo he estado en el pasado. De hecho este artículo podría decirse que es ahora más importante que nunca. Ahora que tenemos la fotografía digital, las elecciones con respecto a la “película”, es decir, color o blanco y negro, saturación o no, etc, son más importantes –y numerosas- de lo que lo han sido nunca. ¿Por qué? Porque cundo se dispara en formato raw con una cámara digital, tú eres técnicamente el responsable del “revelado” de tu imagen. También de si la quieres en blanco y negro o color, y de cuánta saturación y contraste quieres. En resumen, eres el operario del laboratorio. Vamos a ver lo que implica esta nueva realidad de la película digital.

3. Película y mirada.

La primera cuestión a tener en cuenta acerca de la elección de película (o de revelador raw, tal como veremos a continuación) es que esas elecciones empiezan con la mirada. La fotografía es una mirada, tal y como explique en el primer artículo de la serie. Todos los artículos de la serie no están solo relacionados entre ellos, sino también con la mirada fotográfica.

Lo que ves antes de tomar la fotografía condiciona todas las decisiones que se toman después en relación con esa fotografía. En relación con la elección de la película, es necesario preguntarse:

– ¿veo esta escena en color o blanco y negro?
– ¿Si la veo en color, la veo con poca o mucha saturación?
– ¿Si la veo en blanco y negro, la veo con poco o mucho contraste?
– ¿si la veo en blanco y negro, la veo en blanco y negro estricto o en sepia (o bien otro tono)?

Un accesorio que ayuda mucho a la mirada fotográfica son los filtros. El más popular es el Kodak Wratten #90. Este filtro elimina todo el color de una escena permitiendo observarla en blanco y negro. En la práctica le da una leve tonalidad amarilla a la escena, pero después de utilizarlo un rato, la mente se acostumbra y lo ve blanco y negro. Ya no se ve el color, solo valores de contraste y tonos de gris, blanco y negro. Puesto que el blanco y negro es una abstracción –el mundo es en color-, ver en blanco y negro no siempre es fácil. Utilizar un filtro Kodak Wratten #90 es por tanto muy útil. Calumet vende filtros de visión en blanco y negro. Originalmente eran fabricados por Zone VI Studios. Peak también fabrica un filtro de blanco y negro, al igual que otros fabricantes.

También existen filtros de visión para película en color. Estos intentan duplicar el contraste de determinados colores. En cualquier caso, y dentro de método de trabajo digital, el contraste no es ahora una cuestión a tener en cuenta tanto como antes. Además, un filtro es un método impreciso de estimar el contraste de una escena. Un fotómetro puntual el mucho más útil para eso. Personalmente prefiero usar mis gafas de sol para ver cómo una escena parecerá en color. Utilizo gafas polarizadas para ver cómo parecerá un encuadre polarizado sin necesidad de sacar el filtro de la bolsa.

Por supuesto, en la captura digital no es necesario un filtro de color. Una mirada al LCD es suficiente para ver cómo la cámara ve exactamente la escena delante de nosotros. Esa es una de las mayores ventajas ofrecidas por las cámaras digitales.

4. La importancia de la conversión RAW.

Tal y como sabes, si disparas en digital, tu archivo RAW es tu imagen latente, y tu conversor RAW el revelado de tu “película”. En este sentido la conversión RAW es algo más que el revelado, es además la elección de película. Es durante la conversión RAW cuando tú eliges si la imagen será en color o blanco y negro. También es durante la conversión RAW cuando decides cuánta saturación quieres en tus imágenes, que en efecto supone lo mismo que elegir películas con mayor o menor saturación de color.
Tradicionalmente, los fotógrafos han elegido películas de color en función de su deseo de obtener determinados colores en la copia final. Por ejemplo Fuji Velvia ha sido una elección muy popular entre fotógrafos de paisajes por su elevado grado de contraste y saturación de color. Mientras que el elevado contraste limita el rango de valores registrados por Velvia, los colores muy saturados y la fiel representación de los mismos, hacen que sea un sacrificio que muchos fotógrafos consideran favorable. Kodachrome era favorito por sus tonos cálidos y su representación de los tonos rojos. Ektachrome era elegido cuando se deseaba una tonalidad más fría por su ligera dominante azul.

Existen otras opciones. Por ejemplo, personalmente prefiero Fuji Provia, una película de menor contraste y saturación de color que Velvia, para después subirlos en Photoshop si eso es lo que quiero. En la práctica rara vez lo hago, puesto que prefiero imágenes de bajo contraste y saturación ahora mismo.

Otra elección posible entre muchas, disponible para fotógrafos de película, es la película negativa. Largamente rechazadas por los editores de publicaciones porque uno necesita impresiones al mismo tiempo que los negativos para conocer los colores “reales”, el negativo de color es ahora mismo comparable a las diapositivas una vez escaneado. Cuando miramos una fotografía digital ya no tiene importancia si proviene de un negativo o una diapositiva de color puesto que todas las imágenes digitales son positivas. El escaneado ha eliminado uno de los principales desafíos ofrecidos por la película negativa. La principal ventaja de la película negativa de color es que, con mucho, ofrece un rango de contraste mucho más amplio que las películas positivas. Esto permite capturar un rango de valores mucho mayor y por tanto fotografiar en situaciones de alto contraste. Las películas negativas de color ofrecen también una saturación de color más baja, algo que puede ser una ventaja si se están  buscando colores suaves y sutiles.

5. ¿Color o COLOR?

Ahora que la saturación no es un factor único de la película, o de la cámara digital utilizada, la cuestión de cuánta saturación deseamos en una imagen se convierte en una cuestión de gusto personal. Cuanta saturación es suficiente es una pregunta que todos debemos respondernos a nosotros mismos. Además, es una cuestión que podemos responder de infinitas maneras puesto que podemos ajustar de manera infinitamente fina la saturación de una fotografía con Photoshop.

Esta elección sin fin significa que ahora debe recaer en nuestro juicio personal y buen gusto en lugar de en las características dadas por los fabricantes de película. También significa que si nuestras elecciones no gustan al público (y tenemos público, tal y como veremos mas adelante en esta serie de artículos) ya no podremos echar la culpa a los fabricantes de película por una excesiva saturación o contraste. En lugar de eso, deberemos asumir la culpa (si existe una culpa) y la responsabilidad por tomar esas decisiones nosotros mismos.

Personalmente, estoy a favor de colores suaves y poco saturados tal y como dije anteriormente. Esto no siempre ha sido así. He tenido mis momentos Velvia tal como me gusta decir, y me he subido al tren del Velvia-Cibachrome durante un instante. Pero eso ahora forma parte del pasado. Durante lo últimos años me he ido cansando de fotografías supercontrastadas y supersaturadas creadas con película con un rango de contraste tan limitado que dicta la luz con la que puedes fotografiar. Eso significa que mi trabajo actual se dirige a explorar posibilidades ofrecidas por las tecnologías actuales al mismo tiempo que descubrir lo que se puede lograr a través de imágenes sutiles con baja saturación de color.

6. Vamos a usar película, o captura digital. No dejemos que la película nos use a nosotros.

Películas negativas como Velvia incrementan el contraste y la saturación de color. Cuando usamos ese tipo de película, una escena que aparece apagada y “descolorida” al ojo aparece con colores completamente saturados cuando se mira la misma capturada en la diapositiva resultante.

Esta característica de Velvia, que ha sido explorada por incontables fotógrafos, como contrapartida ha influenciado la elección de las condiciones de luz en las que Velvia ha sido usada.  Puesto que Velvia incrementa la saturación de color y el contraste de la escena original, es importante elegir escenas que tengan bajo contraste y saturación. La contrapartida es que deben evitarse algunas condiciones naturales específicas, las cuales fotografiadas con Velvia resultarán en altas luces quemadas y colores sobreexagerados.

Una escena típica de Velvia es una con bajo contraste y luz suave. La luz favorita de muchos fotógrafos de Velvia es o bien áreas en sombra, o bien días nublados. O bien, en cañones y hendiduras, la tendencia es evitar áreas con luz directa –conocidas como puntos calientes- en la fotografía. Del mismo modo escogen puestas y salidas de sol, aunque son más situaciones desafiantes debido a su contraste, aún elevado, puesto que la luz es al mismo tiempo suave y colorida por la mañana y al atardecer. Para compensar el elevado contraste entre el cielo y la tierra, se emplean filtros neutros degradados.

Las características de Velvia se pueden usar en nuestro beneficio: simplemente hay que seleccionar una escena que a nuestros ojos parezca plana, sabiendo que la película va a incrementar el contraste y la saturación de los colores significativamente. Si se selecciona una escena que ya de por sí contrastada, la diapositiva resultante será seguramente demasiado contrastada y poco agradable a la vista al tener la escena un contraste que la película no puede representar.

En este punto podríais estar negando con la cabeza, pensando que esta es la forma de trabajo de mucho fotógrafos de paisaje, independientemente de que utilicen película (cualquier película) o captura digital. En cierto sentido, tenéis razón. Sombra, días nublados, atardeceres y amaneceres son condiciones ideales para fotografía de paisajes, da igual el soporte en el que tomamos fotografías. Pero el problema es que, con determinadas películas de elevado contraste y saturación de color como Velvia, esas son casi las únicas condiciones de luz en que se puede fotografiar sin bloquear las sombras o quemar las luces altas.

Si te gustan esas condiciones de luz, puede estar bien. Pero si deseas explorar otros tipos de luz –como la luz directa después del amanecer o antes de que anochezca- o quieres incluir áreas directamente iluminadas en cañones o hendiduras, entonces Velvia limita severamente tus empeños.

Lo que intento expresar aquí es que hemos tenido una generación completa de fotógrafos cuyo estilo ha sido moldeado por el uso de películas como Fuji Velvia. No hay nada malo en eso. El trabajo de muchos de ellos es magnífico y merecedor de atención y elogio. Pero, no hay que olvidar que hay vida después de Velvia, y existen otras posibilidades al lado de aquellas en las que Velvia se luce. Son esas posibilidades en las que estoy ocupado explorando ahora, y son esas posibilidades de las que os quiero alertar. No es una crítica al “Velvianismo”, tal y como podríamos conocer algún día esta tendencia, sino una declaración de que es una tendencia, y no el único modo de crear fotografías en color.

7. ¿Color o blanco y negro?

Tal y como debemos hacer elecciones en color, también debemos hacerlo en blanco y negro. Antes de la fotografía digital, esas elecciones debían hacerse en la cámara en el momento de la toma. Podríamos, posiblemente en el laboratorio, utilizar un papel fabricado por Kodak llamado Panalure, que permite positivar negativos de color en blanco y negro. Sin embargo, aunque los resultados en ocasiones son satisfactorios, nunca he conseguido igualar la calidad de una buena copia en blanco y negro (lo que ahora se ha dado en llamar una copia de gelatina de plata) de un negativo de color adecuadamente revelado.

Ahora mismo la elección de color o blanco y negro puede posponerse, y de hecho a menudo es pospuesto, hasta que la imagen está en el ordenador. Con película, espero al escaneado de la imagen para convertirla a blanco y negro, si eso es lo que decido. Con digital, esta elección se toma durante el proceso de conversión RAW. Tanto con Photoshop RAW como con Capture One, es posible ver las miniaturas en blanco y negro de modo que el flujo de trabajo sea 100% en blanco y negro. Con Photoshop RAW, simplemente se deslizan las barras a los ajustes de blanco y negro que más nos satisfagan. Con Capture One se hace lo mismo, para después guardar esos ajustes y elegir ese perfil por defecto.

Cualquiera que sea la metodología que usemos para crear un archivo en blanco y negro, finalmente nos encontramos con la decisión de si queremos o no una imagen en blanco y negro o color. El color es tan persuasivo, y la reproducción de color tan ajustada, que eliminar el color no solo es difícil, sino que con frecuencia no debe ser considerado. Sin embargo el blanco y negro es una seria opción para los fotógrafos, una opción que nos permite hacer cosas que el color no.

Con frecuencia me he dado cuenta de que buenas imágenes en color son al mismo tiempo buenas imágenes en blanco y negro. Para ver esto por ti mismo, simplemente mira la fotografía a través de un filtro Kodak #90. Mi explicación para esto es que las fotografías buenas tienen buena composición. La composición es en cierto sentido, la “columna vertebral” de una fotografía, la estructura que la soporta, y puesto que la composición consiste en disponer lo objetos en una escena, las líneas principales y la perspectiva, no está de manera natural relacionada con el color en sí misma. Por supuesto, la composición es a la fotografía lo que los dibujos son a la pintura. Mientras que las pinturas son creadas en color, los dibujos son hechos en blanco y negro o sepia. Muchos pintores crean bocetos antes de comenzar un cuadro. Estos bocetos definen la disposición de la composición. Componer es un proceso basado en líneas y organización de elementos, y por naturaleza en blanco y negro. Lo que hace buena una composición no es el color sino las formas, líneas y objetos dispuestos en una agradable manera creando profundidad.

Por supuesto, uno puede crear composición basada en el color. Una composición en la que el color no es solamente un elemento de la escena sino el sujeto de la escena. Sin embargo, seré tan atrevido de decir que las composiciones basadas en el color son la excepción y no la norma en la fotografía de paisajes. En mi experiencia, definen un estilo personal más que establecer un enfoque que todo el mundo puede seguir. ¿Por qué? Porque composiciones basadas en el color en la naturaleza son difíciles de encontrar. Con objetos creados por el hombre puede ser el sujeto principal. Un muro pintado de colores brillantes, un conjunto de platos de diferentes colores, prendas multicolores tendidas en una cuerda son solo unos pocos ejemplos que me vienen a la mente. En la naturaleza, el color es raramente el protagonista. En cambio, a menudo es uno de los elementos acompañantes. El elemento principal, la columna vertebral, el dibujo de una escena, está normalmente en otro lado. En los árboles, las rocas, las montañas, los cañones, y en miles de otros objetos naturales.

Estoy seguro de que este punto puede debatirse más allá, y si no estas de acuerdo conmigo, te animo a hacerlo al e-mail alain@beautiful-landscape.com. En cualquier caso, estés o no de acuerdo, o aunque no tengas una opinión formada, te animo a mirar fotografías de color a través de un filtro Kodak #90. Hay cosas que aprender haciéndolo.

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(la fotografía original está a la izquierda. La versión en blanco y negro se creó en Photoshop. Pensé que me gustaría más al haber poco color en la original. Sin embargo, nunca la imprimí. Al revés, el poquito color de la imagen es una parte esencial. Quítaselo y la imagen pierde su cualidad única).

8. Duotonos, Tritonos y cuadritonos.

También os animo a probar las alternativas al blanco y negro puro que ofrece Photoshop. Concretamente: Duotonos, tritonos y cuadritonos. Son imágenes en las que se usa más de un tono de tinta para creas un ligero matiz de color. En blanco y negro puro, solo se utiliza tinta negra, o bien negro puro, o diferentes tonos de negro y gris. En los duotonos, tritonos y cuadritonos, el gris medios es sustituido por magenta y el blanco puede ser sustituido por amarillo, dando como resultado una imagen en sepia. En los duotonos se emplean dos tintas. En los tritonos se añade un tercero y en los cuadritonos un cuarto. Las combinaciones no tienen fin y abren un amplio campo de experimentación para esfuerzos creativos. Es un área que merece la pena explorar si estás de acuerdo. Con Photoshop viene un conjunto de duotonos, tritonos y cuadritonos predefinidos. Puedes alterar esas curvas a tu gusto y crear tu propio juego de curvas. El sepia es solo una de tantas posibilidades.

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(Aquí están los ajustes que empleé para crear las imágenes en sepia que aparecen en el ejercicio práctico #2 más adelante en este capítulo)

9. La velocidad de la película.

La velocidad de la película es raramente una cuestión en fotografía de paisajes y ese es el motivo de esperar hasta ahora para discutirlo. En mi caso, y el de la mayoría de los fotógrafos de paisaje, uso la más baja, o una de las más bajas, velocidades disponibles. En la actualidad utilizo Fuji Provia, una película ISO100. Velvia es una película ISO50, si bien la diferencia de grano entre las dos es mínima. Está disponible también una versión de Velvia ISO100, con una adición de grano difícilmente distinguible del original ISO50. Como norma, en fotografía de paisaje, cuanto más lenta la película y/o más fino el grano, mejor.

Otra regla que sigo personalmente es utilizar al mismo valor ISO todas mis películas si utilizo diferentes tipos. Por ejemplo si uso color y blanco y negro, utilizaré una película de blanco y negro ISO 100, como Kodak T-Max 100, junto con Fuji Provia. O bien, si utilizo negativos y diapositivas de color, utilizaré negativos ISO100 y diapositivas ISO100. El motivo de esta elección es evitar confusiones con los cálculos de exposición para ambas películas. Utilizar el mismo ISO significa ajustar el fotómetro a ese valor una vez para siempre. En mi caso, apenas muevo el ISO en mi fotómetro. Utilizar varias películas con diferente ISO significa que existe la posibilidad de olvidar hacer los ajustes necesarios y sobreexponer o subexponer al menos uno o bien ambos films. Por supuesto, si solo utilizas una cámara o respaldo, y dispone de lector de códigos DX, no es un problema. Pero si usas un fotómetro de mano, tal y como lo hago yo en 4×5, es algo a tener en cuenta definitivamente.

La cuestión de la velocidad en digital es muy diferente ya que podemos cambiarla “al vuelo” y a mitad de tarjeta. Pulsar un botón, girar un dial y listo, ISO1600 en lugar de 100 mientras la luz va bajando y necesitas disparar a pulso. Además, en las mejores cámaras, la pérdida de calidad entre ISO100 y 400 es mínima (y a veces con ISOs más altos).

Sin embargo, salvo que sean necesarias altas velocidades de obturación, es una buena idea seguir usando ISO100 como ajuste estándar. Tienes, aunque sea pequeña, una pequeña ganancia de calidad. Y para fotografía de paisajes, salvo si se fotografía a pulso, normalmente se usará un trípode, por lo que la velocidad no es un problema. Si no utilizas trípode, ¡comienza a usarlo! Hacer esto mejorará definitivamente la calidad de tus imágenes.

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(Aquí el original es una diapositiva. Creé la versión en blanco y negro sólo para usarla como ejemplo en este artículo. Mientras que la original está expuesta en mi casa como una panorámica de 5 pies, no tengo ninguna intención de imprimir la versión en blanco y negro. La comparación entre ambas sin embargo merece la pena)

10. Ejercicios para mejorar el nivel fotográfico.

Realizar estos ejercicios te ayudará a mejorar tus conocimientos respecto de la “elección de la película”. Te ayudará a visualizar lo que la película, o conversor RAW, pueden hacer en términos de transformar una fotografía concreta y otra completamente distinta.

Ejercicio #1 para mejorar el nivel fotográfico

Toma la misma fotografía, con exactamente la misma composición, en color y blanco y negro. Utiliza un filtro Kodak #90 para prever la escena en blanco y negro antes de fotografiarla. Busca una escena que tenga buen aspecto en color y blanco y negro. Asegúrate de tomarlas rápidamente para que no cambie la posición de las nubes entre las dos. En digital transforma la imagen a blanco y negro con el conversor RAW. Compara ambas fotografías para ver cómo la misma escena aparece en color y blanco y negro. Decide cuál de las dos te gusta más.

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(El original es una diapositiva. La transformé en escala de grises con Photoshop. Mientras que durante un año fotografié en blanco y negro cada vez encuentro más y más dificultad para encontrar disfrute visual en blanco y negro del que tengo en color. En este caso nunca imprimí la versión en blanco y negro)

Ejercicio #2 para mejorar el nivel fotográfico

Empezando con una fotografía concreta, crea tantas variaciones como puedas en color, blanco y negro y sepia. Con película, escanea el original en color y conviértelo en una imagen en blanco y negro y una imagen sepia. Si el original era blanco y negro, sáltate el primer paso. Crea diferentes versiones sepia añadiendo más o menos tono marrón a la copia. Explora las posibilidades de los duotonos, tritonos y cuadritonos. El procedimiento exacto para convertir a duotonos, tritonos y cuadritonos está fuera del alcance de este artículo, pero el manual de Photoshop ofrece buena información sobre este particular. Finalmente, y de vuelta a la imagen original en color, crea diferentes versiones con diferentes niveles de saturación. Prueba una imagen muy saturada y cómo de lejos se puede llegar sin que parezca sobresaturada. Prueba a desaturar la imagen, y cómo de lejos se puede llegar sin que parezca en blanco y negro. Guarda cada versión, imprímelas en 12×18 o similar y compáralas. Encuentra cuál te gusta más y cuál menos. No hay límite a las variaciones a crear. También nota cómo algunas variaciones están tan próximas que no hay diferencias significativas.

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(seis variaciones sobre una misma diapositiva original en color. La original está arriba a la izquierda. Las otras fueron creadas en Photoshop o bien subiendo y bajando la saturación, creando una escala de grises, y creando dos tritonos sepia. Existe un sin fin de posibilidades)

11. Conclusión.

Qué “película” elegir es tan importante ahora como lo era cuando la película era la única opción. Eso es porque la película significada, y aún significa, que tipo de imagen queremos crear. Hacemos elecciones acerca de la “película” inconscientemente, tanto si nos damos cuenta como si no. Hacemos estas elecciones cuando convertimos una imagen RAW con Photoshop. Hacemos estas elecciones cuando elegimos los ajustes de escáner, y hacemos estas elecciones cuando ajustamos finamente la imagen para imprimirla. Conocer por qué hacemos estas elecciones, y como hacer las más adecuadas para conseguir un resultado concreto, resultará sin duda en mejores imágenes. También resultará en imágenes cuya apariencia final está bajo tu control y no bajo control de la película, la cámara o el software que uses.

La mejor forma de aprender y explorar este tema es la práctica. Aunque te animo a practicar por tu cuenta, también te animo a asistir a uno de mis talleres. Los talleres son oportunidades fantásticas de trabajar en aspectos específicos de la fotografía mientras se realizan ejercicios para mejorar el nivel fotográfico. Los talleres son asimismo oportunidades fantásticas para trabajar con otros fotógrafos, comparar diferentes enfoques y equipos, y ver tu trabajo revisado. Acabo de anunciar una nueva serie de talleres, ¡alguno puede ser el adecuado para ti!

El siguiente artículo de esta serie de 9 se titula como determinar la mejor exposición para una determinada fotografía. La exposición es un aspecto importante de la fotografía, tanto si se trabaja en digital como con película. De nuevo, una lectura obligada.

Tal y como se dice en Francés, esta serie es… continuar.

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(Creé la versión en blanco y negro de la diapositiva original en color. Aunque adoro el color, a veces el blanco y negro es igual de agradable. Decidir cuál me gusta más puede ser complicado)

 traducido por wiggin

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