Levanto la mano y suelto mi

. He pensado mucho ¿qué me dejó el IV Congreso?, e inmediatamente viene a mi mente hacer una comparación con el anterior, aunque no es prudente comparar dos momentos históricos diferentes, siempre me dejan un muy buen sabor de boca.
Mi experiencia se divide en dos y parte del momento en que terminó el III Congreso, no sabía si podía regresar este año, pero fue ver el contenido del taller de Angélica y comenzar a preocuparme, ese taller era el que yo necesitaba. Un esfuerzo grande conseguir la pasta, pero no cabe duda que todo el año me porté bien, que por allí recibí un buen "empujón" económico y "me monto en una caña y me voy para España".
Una agradable sorpresa al salir del aeropuerto y ver caras conocidas y en cada una una sonrisa tan sincera que tuve que respirar hondo porque realmente me emocioné al verlos -ese Komando Astur

-; pero vamos al Congreso, este año tuve el privilegio de compartir con más gente, no tanto como hubiese querido, pero creo que el año pasado iba muy a la defensiva, este año pretendía disfrutar de todos y cada uno de vosotros. Siempre hay alguna persona con la que más compartimos, pero ha sido un lujo y un honor estar entre vosotros que me habéis hecho sentir mejor que en casa, si comenzara a contar las pequeñas historias que guardo de los muchos o pocos minutos que platicamos, sería muy largo -como buen periodista, me gusta escribir-

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En un principio me sentí intimidado por el nivel de las personas que estaban inscritas en el Taller de Gestión y por mis propias limitaciones, pero de Angélica sólo puedo decir que ¡Es fabulosa!, ha sido una experiencia enriquecedora para un profano en cuanto al tema que nos unía, entender el manejo de la fotografía con fines de montar una exposición, el tremendo bagaje que nos compartió, yo quedé sorprendido. Vivir el agobio de conseguir las "famosas 500 fotos" en hora y media -con lo melindroso que soy para afotar-

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Cada una de las conferencias me hubiese gustado grabarlas en video y verlas cada cierto tiempo, al igual que las actividades del taller; pero definitivamente lo que más me llenó el espíritu fue el calor humano que se vive en el Congreso, a pesar de que la relación diaria es virtual, saber que una vez al año vamos a vernos las caras es enormemente gratificante. Desafortunadamente situaciones fuera del dominio de Alfcard1967, no le permitieron llegar, me había hecho mucha ilusión que fueramos más Latinoamericanos los que asistieramos, pero habrán muchos congresos más por delante. Ahora bien, retrospectivamente veo a Caborian como la tabla de salvación que me animó a salir de una depresión fotográfica en la que había caído.
Paradójicamente trabajo en el periódico de más circulación en Centroamérica y sexto a nivel Latinoamericano, cada día me toca ver un aproximado de 2,000 fotos de las distintas agencias de noticias y otro tanto de los cinco fotógrafos que están bajo mi cargo, pero como mi asignación es la edición fotográfica, tengo que batallar con las

que llegan a mis manos y que hay que publicar, llegó el momento en que le perdí el gusto a afotar, para mí era la acción que implicaba varias cosas: explotación y frustración.
Llegué a Caborian cuando ya estaba al límite. Ver vuestras fotos, percibir la buena vibra del foro, hicieron que volviera a tomar la cámara e intentar hacer algo. No les digo la ilusión que llevaba en la maleta el año pasado, ilusión de conocerlos a todos, de salir a afotar con colegas -cosa que no se puede hacer en mi país-

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¿Qué me he traído de España este año? para comenzar, mucho agradecimiento; para todos y cada uno de vosotros, el sentir que pertenezco a una organización que está para cosas grandes, el tener deseos de enfrentar los desafíos con una sonrisa en los labios (¡esas 500 fotos!

), el conocimiento que compartió Angélica en el taller, la meta de vencer mis limitaciones tecnológicas (pinche photoshop

), el deseo de volver el año que viene y compartir con quienes no he podido (vamos que entre mi timidez y lo antisocial que suelo ser

) y sobre todo, buscar la mítica evoluzione.
Como diría Pedro Vargas, -un tenor mexicano de pasadas épocas-: ¡Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido!.
Disculpad el tremendo tocho y aún más la

, pero cuando me nace decir algo, hasta que lo digo todo.
Un abrazo para todos y todas,
Tono Lederer
P.S. Y me siento terriblemente felíz de ser doblemente Capoiro.
