[Fotógrafos] La aventura americana de Nilo Merino Recalde

Editado el 17/11/2010 por redaccion

Por Gonzalo Gómez (Chapi)

Como muchos sabréis, uno de nuestros Caborians más ilustres y alguien “de la casa”,  Nilo Merino Recalde ha estado trabajando este verano en EEUU con Tom Lowe, quien es, posiblemente el más prestigioso creador de time-lapse del momento. Allí, comenzaron el rodaje de “Timescapes”, película de la que ya nos puso un avance en el foro de video y que terminarán el año próximo.

Con este motivo, hemos querido hacerle una entrevista en la que nos cuenta extensamente su experiencia al lado de Tom.

Caborian: ¿Qué te llevó a probar por primera vez la técnica del time lapse?

Nilo Merino: Quería probar cosas nuevas y el video estaba comenzando a interesarme. En el timelapse encontré una forma de dar movimiento a las imágenes sin necesidad de mucho gasto adicional, podía hacerlo sólo con la cámara fotográfica y un intervalómetro. Además, encontré algunos de los trabajos de Tom Lowe, me parecieron muy interesantes y me propuse intentar hacer algo así.

C: ¿Cómo llegaste a conocer a Tom Lowe, o como te conoció él a ti?

NM: Encontré algunos de sus vídeos navegando por la sección de vídeos destacados en HD de la web Vimeo. Mas tarde conocí un foro creado por él, http://timescapes.org/, una pequeña comunidad virtual dedicada al timelapse.

C: ¿Como surgió la invitación de Tom para trabajar con él?

NM: A mediados del año pasado, cuando estaba preparando un audiovisual con timelapses para el congreso de AEFONA, envié un mesaje a Tom a través de Vimeo felicitándole y transmitiéndole alguna duda, creo que sobre sistemas de control de movimiento. Entonces él, tras unos días, contestó solucionando mis dudas con mucha amabilidad y agradeciendo mi mensaje. Tambien me decía que en enero del próximo año iba a comenzar a rodar su primer largometraje, que había visto mi trabajo y le gustaría contar conmigo. Me dijo que no podía asegurar nada, pero que lo hablaría con el productor y compositor, Nigel Standford, e intentaría incluirme en el presupuesto.

Me costó mucho digerir esa proposición, me parecía inceíble y aún ahora en cierto modo me lo sigue pareciendo. Imagínate enviar un mensaje a alguien felicitándole y preguntándole algo y recibir como contestación una invitación a trabajar en un rodaje en Estados Unidos.

¿Fue lo que te esperabas desde el primer día?

Las dos primeras semanas fueron más difíciles debido a un conjunto bastante grande de factores; calor sofocante, cambio de horario, acostumbrarse al trabajo duro, que era mi primer viaje largo fuera de casa, etc. Aún así, en cuanto me adapté comencé a disfrutar, trabajando duro como es lógico, pero en un muy buen ambiente, con un material muy especializado y rodeado de unos paisajes increíbles.

C: ¿Te quedaba tiempo para hacer tus pruebas?

NM: El plan de rodaje estaba muy ajustado por lo que no quedaba apenas tiempo para nada. Preferí concentrarme en mi tarea allí y sólo hice alguna fotografía en ocasiones muy concretas. Además, como gran parte del rodaje tenía lugar durante la noche, si teníamos una, dos o tres horas en las que no había que hacer apenas nada porque el equipo estaba trabajando, preferíamos descansar, porque antes del amancer teníamos que recoger todo el material, cargarlo y conducir hasta el tráiler.

C: ¿Cómo era un día normal de trabajo?

NM: Viajábamos a lo largo del suroeste norteamericano en un tráiler de producción que instalábamos en un sitio cercano al área en que íbamos a trabajar. Desde él partíamos todos los días después de revisar el equipo, compuesto por una cámara de cine digital RED para las tomas en tiempo real o ralentizado y varios equipos de fotografía digital, esponsorizados por Canon, para los timelapses. Además de los sistemas de control de movimiento proporcionados por CamBlock y Kessler (dollies, sliders, grúas…), bolsas de transporte proporcionadas por Kata, trípodes, equipo de acampada y todo tipo de accesorios que pudieran ser necesarios.

Tras un viaje de entre dos y cinco horas de duración a través de las interminables rectas americanas -viaje que siempre se hacía más agradable con Led Zeppelin, Pink Floyd, The Doors o Jimi Hendrix sonando- llegábamos a la localización, elegida según la posición de la Luna y la Via Láctea para las tomas nocturnas y del Sol para las diurnas. También teníamos que tener en cuenta las condiciones atmosféricas buscadas.

Debido a la idoneidad de la posición de la Vía Láctea en el cielo nocturno durante mi estancia, la mayor parte del rodaje se llevó a cabo tras la caída del sol.

Antes de la puesta de sol buscábamos las distintas posiciones que deseábamos tuviera la cámara durante su movimiento -triaxial- a lo largo de la noche, para después montar todo el equipo: dolly y rótula motorizados, trípodes, cámaras, baterías, iluminación, etc.

Los sistemas de control de movimiento, muchos creados especialmente para este proyecto, permitían operaciones como cruzar a través de un arco natural mientras la vía láctea aparecía en el cielo y la luna iluminaba las montañas, penetrar entre árboles o flores, elevar la cámara verticalmente y un largo etcétera.

Una vez puestos en funcionamiento cámara y demás mecanismos, nuestra mision era controlar que nada pudiera arruinar los disparos. Todo este trabajo se veía recompensado mientras disfrutábamos de las prístinas noches estrelladas que nos ofrecían el desierto o las montañas (en donde llegamos a estar a temperaturas entre -10ºC y 50ºC ).Tener que recoger todo el equipo antes de la salida del sol al día siguiente implicaba dormir una o dos horas o en muchos casos ninguna. Así, tras empaquetar todo correctamente en el vehículo viajábamos de vuelta al tráiler mientras el sol comenzaba a brillar.

Una vez en el estudio portátil cargábamos todas las baterías, copiábamos y orgánizabamos el material obtenido durante la noche y creábamos copias de seguridad que enviábamos periódicamente al estudio. Tras unas horas de descanso durante el día, el proceso comenzaba de nuevo. Las noches de reposo llegaban cuando grabábamos al atardecer, entonces dormíamos toda la noche.

C: ¿Te sorprendió algo del método de trabajo de Tom, herramientas, etc…?

NM: Quizá siempre es sorprendente la gran organización y preparación necesarias incluso en un rodaje como este, con un reducido equipo humano y de carácter no narrativo. Por supuesto, las herramientas eran en la práctica nuevas para mí, muy especializadas y altamente portátiles debido a los requerimientos de este tipo de rodaje en la naturaleza.

Por otra parte, y creo que es algo destacable, TimeScapes será uno de los primeros largometrajes grabados enteramente de forma digital en formato RAW -procedente tanto de la cámara de cine digital RED como de las cámaras fotográficas Canon-.

C: ¿Volveréis a trabajar juntos?

NM: Probablemente así será.

Tom es una gran persona, hemos establecido una muy buena relación y tiene la intención de contar conmigo de nuevo en este proyecto y en otros futuros, lo que es una suerte.

C: ¿Cómo ha sido el retorno y la vuelta a los estudios?

NM: Tardé un poco en acostumbrarme; cambiaban de nuevo el horario y el idioma, y pasar las noches bajo techo después de tres meses seguidos viendo las estrellas resultaba extraño.

Ya durante los dos días que pasé en San Francisco antes de regresar (en casa de Enrique Aguirre; si lees esto, gracias por tu hospitalidad) noté lo raro que resulta caminar por la ciudad después de mucho tiempo haciéndolo en el desierto o la montaña. Además experimenté el enorme contraste que hay entre casi no ver a nadie en días y compartir la calle con miles de personas más.

En cuanto a los estudios, como comienzo primero de bachillerato de artes, lo he cogido con bastantes ganas, ha sido un cambio muy positivo. Además tengo la suerte de no haber tenido nunca problemas estudiando, así que en ese sentido muy bien.

C: ¿Tienes algún proyecto a corto plazo antes de volver a trabajar con Tom (si es que vas a volver)?

NM: Me gustaría realizar algún trabajo en video, ahora mismo estoy planeando varias tomas pero no tengo nada realmente definido y me falta equipo. Tambien me gustaría encontrar algún trabajillo en vídeo por aquí.

C: ¿Te ha puesto Tom “deberes”?

NM: Sí, pero más bien son autoimpuestos, aunque compartidos. Podrían resumirse en seguir aprendiendo inglés (aunque no tuve problemas de comunicación quiero tener un conocimiento más profundo del idioma) y seguir aprendiendo en general. Lo mismo filosofía que cinematografía.

C: ¿Te has sentido frustrado por falta de material antes o después de esta experiencia?

NM: Como siempre necesito algo más, creo más inteligente utilizar lo que tengo de la mejor forma que pueda en lugar de obsesionarme con conseguir nuevo equipo. Lo que no quita para que, cuando pueda, vaya adquiriendo nuevo material.

Sí es cierto que voy a echar de menos la cámara RED, y esa grúa…

C: Hace un par de años alguien te preguntaba lo que pensabas ser de mayor y contestabas algo así como que no lo sabías, pero que sería difícil imaginarte en algo alejado de la fotografía. ¿Sigues pensando igual?

NM: Sí, pero ahora debo sumar a la fotografía el vídeo, y tal vez el diseño. Tampoco me importaría ser astrofísico, pero quizá en mi próxima vida…

C: Por último, queríamos terminar el artículo con unas emocionadas palabras que Tom Lowe ha tenido la amabilidad de enviarnos acerca de Nilo, en las que queda claro que nuestro joven compañero de Caborian le ha calado hondo.

“Nilo podrá llegar tan lejos en el mundo del cine como él quiera. Está claro que tiene un gran talento, pero es que además, es una grandísima persona. Este verano, hemos pasado unos momentos increíblemente divertidos durante el rodaje. Nilo es tremendamente entusiasta con todo lo relacionado con la fotografía y también con la naturaleza. Realmente, se me hace difícil esperar a al año que viene para volver a verle”

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