LAB 29: Fuentes de luz IV. Luz nocturna y en los extremos del día

Editado el 30/06/2010 por Wiggin

La luz de la luna, el movimiento de las estrellas o la luz diurna en los extremos del día proporcionan oportunidades únicas para quien está preparado. La fotografía nocturna y en los extremos del día es una disciplina compleja que puede llegar a ser frustrante, pero tal y como sucede con la fotografía con luz disponible, en donde conseguir la exposición correcta es difícil, la llegada de la tecnología digital ha facilitado la entrada de muchas más personas en una fotografía que puede producir unos resultados espectaculares por lo diferentes.

Podemos dividirla en varios grupos:

– Fotografía en el amanecer y al atardecer, con el sol sobre el horizonte.
– Fotografía en el crepúsculo, después de ponerse o antes de salir el sol.
– Fotografía con luz de luna.
– Fotografía con luz artificial nocturna, que se trató en el LAB25 de luz disponible.

Amanecer y atardecer


En la media hora antes de ponerse el sol o después de salir, la luz toma unos tonos cálidos que probablemente son el motivo más fotografiado. El amanecer y el atardecer, en la llamada hora dorada o bien hora mágica, pueden producir fotografías en las que el motivo mismo es la luz -y en las que su encanto estará muy condicionado por la presencia de nubes- y otras en las que un paisaje natural o urbano puede cambiar de un aspecto aburrido a un resultado espectacular esperando a ese momento del día. En muchas ocasiones el momento máximo de saturación de color puede durar menos de 5 minutos, siendo la situación ideal aquella en la que el sol ilumina de manera rasante y desde debajo las nubes en el momento preciso de la puesta o la salida. Este momento es muy preciso, haciéndose necesarias tablas o herramientas para conocerlo o calcularlo. Para incluir al sol en la puesta, muchas ubicaciones hacen que sea necesario elegir entre la puesta o la salida por su orientación.

La exposición puede variar desde velocidades intermedias, del orden de una décima de segundo hasta varios segundos, requiriendo el uso de un buen trípode, de un cable disparador y del bloqueo del espejo, y permitiendo captar el movimiento. Estas velocidades se obtienen en general con diafragmas cerrados para tener una buena profundidad de campo. Las escenas pueden tener un contraste muy alto, en particular cuando incluyen el sol en el encuadre a contraluz, y medir la luz puede ser complejo. Este rango se podrá reducir a veces con filtros degradados que oscurecen sólo una parte del encuadre.

Crepúsculo

La luz cálida de la hora dorada vira a tonos azules en el crepúsculo, entorno a la media hora anterior  al orto o la posterior al ocaso. La hora azul produce tonos fríos por el sol reflejado en la bóveda que forma la atmósfera, que pueden ofrecer con un cielo despejado transiciones desde los tonos cálidos y claros del horizonte a los azules más oscuros al elevar el encuadre. Con una exposición baja, la limitada gama de colores y la falta detalle del contraluz hace que se simplifiquen las imágenes, efecto que puede también verse incrementado por los tiempos de exposición largos, del orden de varios segundos a pocos minutos.

Los tiempos de exposición pueden hacer que las diferentes circunstancias meteorológicas sean clave en las fotografías, pudiendo ser muy diferentes fotografías con cielo sin nubes, completamente nublado o con neblina, o con nubes compactas sobre un cielo despejado que se mueven.

Fotografía nocturna con luz de luna


Una vez pasado el momento en el que se sigue reflejando parte de la luz de sol, la fuente natural es la luz de la luna, que dependiendo de la fase en la que se encuentre puede ser muy diferente. La variación de intensidad hace que la exposición pueda variar de unos pocos minutos a varias horas. La luna llena o tres cuartos posee intensidad suficiente para que una escena nocturna parezca de día, y además el color puede alterarse utilizando el ajuste de balance de blancos, puesto que con esos niveles de iluminación nuestra visión es insensible al color. Cuando la luna aparece en el encuadre, el rango dinámico puede exceder de igual modo el del sensor, y además su forma puede estirarse. La luna se mueve una distancia más o menos igual a su diámetro cada tres minutos. En otras ocasiones la intensidad de luz puede llegar a ser tan baja que se hace difícil el enfoque, haciéndose necesario usar las escalas de distancia y profundidad de campo de los objetivos o trucos como iluminar con una linterna para hacerlo.

Cuando la exposición supera los 30 segundos empieza a ser muy apreciable el movimiento de la bóveda celeste, haciendo que las estrellas describan trayectorias en forma de círculos alrededor de la estrella Polar, orientada al norte. El tamaño del rastro de estrellas en el encuadre dependerá del tiempo de exposición, de la distancia focal usada y de la distancia a la estrella Polar. Las estrellas más alejadas se moverán más. Para captar otros fenómenos como la Vía Láctea será necesario llevar la fotografía al límite con sensibilidades ISO muy altas y objetivos muy luminosos.

Otras fuentes de luz

Además de las tres primeras luces estudiadas, en la escena puede intervenir luz artificial. El caso de la luz disponible ya se ha estudiado, pero en la fotografía nocturna pueden intervenir más formas

– Luz de linternas o flashes, complementando la luz ambiental con otra fuente que compense un contraluz o rellene zonas sin iluminación. En el caso de las linternas se utilizan de manera similar a una brocha y por eso se emplea muchas veces el término ‘pintar con luz’. La intensidad de la luz continua o los flashes es difícil de controlar, pero la fotografía digital lo ha hecho más sencillo al poder ver el resultado de manera inmediata. Además de su intensidad es importante tener en cuenta su color, que se puede corregir con filtros de gel.

– Contaminación luminosa
. La proximidad a núcleos de población o fábricas puede producir el fenómeno de la contaminación luminosa, extendiendo su influencia a varios kilómetros en el caso de un cielo nublado. El color puede variar pero suele tener una tonalidad naranja debida a las luces de vapor de sodio.

– Otras luces naturales como los rayos o las auroras polares.

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Texto: wiggin | Fotografías: juanangelr, Rafa, Aitor, Blacky, juanangelr, deckard, Chavi, Frikosal, j alfaro, Chavi, juanangelr, mardigital

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