Novedades Leica: M Monochrome

Editado el 11/05/2012 por Wiggin

Leica ha presentado en el día de hoy una serie de novedades, algunas interesantes tecnológicamente y desde luego siempre a precios fuera del alcance de los mortales. Además de una compacta clon de Panasonic ha presentado la evolución de su compacta X1 y una versión monocroma de la M9. Como ni tenemos ni vamos a tener acceso a esa Leica, dejaremos que otros como Dpreview os cuenten las particularidades del modelo en cuestión. Pero sí vamos a tratar de entender que significa eso de un sensor monocromo.

¿Una cámara monocroma? ¿Qué quiere decir monocroma?

Los sensores digitales están divididos en pequeñas unidades, píxeles, pequeños dispositivos electrónicos sensibles a la luz. Reaccionan a toda la luz visible y a una parte del espectro a ambos lados, el infrarrojo cercano y el ultravioleta. Si queremos tomar imágenes que se parezcan a lo que percibimos nosotros con nuestra visión el primer paso es eliminar esa parte del espectro de luz que antropocéntricamente llamamos no visible (sí lo es por parte de otros animales).

Las cámaras  digitales modernas tienen filtros que no dejan pasar ni la luz infrarroja ni la ultravioleta. Ese filtro típicamente se sitúa por delante del sensor de imagen, y en algunos modelos como la Leica M8 ha representado un fallo de diseño. Una parte de la luz infrarroja llegaba al sensor dando a las imágenes un tono magenta que obligaba a los usuarios a poner un segundo filtro, esta vez enroscado en todos los objetivos. Podemos adaptar una cámara para ver esas frecuencias eliminando el filtro que bloquea el espectro no visible, y añadiendo otro que lo haga con el espectro visible. Un interesante experimento.

El segundo paso para conseguir que una cámara registre algo parecido a lo que vemos es incluir la información del color de los objetos. Los píxeles son sensibles a la cantidad de luz que reciben, pero no a su color. El método más habitual -y que más se parece a lo que hace el ojo humano- para distinguir los colores es el uso de una serie de filtros que hacen que una parte de los píxeles vea sólo el color verde, otra el rojo y otra el azul. Existen varios diseños para repartir esos filtros, el más típico es el Mosaico Bayer.

Otro método diferente para conseguir la información del color es el uso de varias capas sensibles con sucesivos filtros entre ellas, como hacen los sensores Foveon. Exactamente de este modo funcionaban las películas de color, con un milhojas de capas sensibles a diferentes colores y otras para filtrarlos.

Otro método empleado por algunas cámaras de video es un sistema de espejos semitransparentes que van filtrando los colores a tres sensores.

Las películas en blanco y negro tradicionales de uso común como las míticas Tri-X o Agfapan eran pancromáticas, es decir, sensibles a toda la luz. A toda la luz por igual, sin obtener información de los colores de la escena. El nuevo sensor de la Leica M9 Monochrome y anteriormente el respaldo Phase One Achromatic Plus funcionan de ese modo, no filtran la luz y todos los píxeles reciben toda la que llega, lo que tradicionalmente se ha llamado luminancia. Esto tiene alguna ventaja y algún inconveniente.

Entre las ventajas está la ganancia en resolución. Un sensor RGB con 16 megapíxeles sólo tiene 4 sensibles al rojo, y el resto del archivo se interpola haciendo algún tipo de promedio. Los diseñadores de los sensores Foveon dicen que sus equipos tienen 4 veces más resolución. Los expertos independientes lo bajan a sólo el doble, lo que no es poco teniendo en cuenta que el respaldo de Phase One tiene 39 megapíxeles y la nueva Leica 18. Ninguno de los dos además tiene filtro antialias. Existen otras tecnologías para ganar esa resolución perdida.

Además los filtros de color dejan pasar menos luz al sensor, disminuyendo su sensibilidad. Los sensores pancromáticos pueden llegar a recibir más del doble de luz que los que tienen filtros de colores (o más comparados con un Foveon), lo que hace que su respuesta con luz escasa sea indudablemente mejor. El ISO máximo de la Leica M9 normal es 2500 y el de este nuevo modelo llega a 10000.

¿Qué hemos perdido por el camino? Pues el color. Parece una respuesta obvia, pero desde una imagen en color podemos crear muchas imágenes en blanco y negro diferentes, y con estas cámaras esa posibilidad se pierde. Esta información, que es muy evidente si miramos los diferentes canales R, G y B en un programa de edición como Photoshop, simplemente no existe en un sensor pancromático. Dos colores muy diferentes pueden no distinguirse en la imagen en blanco y negro pancromático, como sucede en la fotografía de abajo en la capa verde: el rojo de la camiseta y el azul del bañador del surfer se confunden. En el caso se una imagen en color podemos tratarla para separar esos colores. Con las películas o sensores pancromáticos no hay vuelta atrás.

Si queremos hacer algo parecido tenemos que volver a los métodos clásicos de la fotografía química en blanco y negro: los filtros de colores. Si queremos oscurecer un color en la imagen resultante en blanco y negro tenemos que usar un filtro con su color complementario. El ejemplo clásico es el empleo de filtros amarillos, naranjas o rojos para oscurecer los cielos azules. Si por el contrario queremos aclararlo, debemos usar un filtro de la misma gama. Naturalmente estos filtros bloquean una parte de la luz, con lo que la ganancia en luz escasa ya no es tal. Además no permiten el ajuste fino que sí se puede hacer procesando una imagen RGB.

Existe otro inconveniente. En una imagen sobreexpuesta salida de un sensor RGB, podrían estar ‘quemados’ solo alguno de los canales y recuperar algo de información en el procesado. En el caso de estos sensores esa posibilidad desaparece.

En resumen: en mi opinión se trata de productos tremendamente especializados o para nostálgicos con una billetera a prueba de crisis económicas. Pero con la respuesta a ISOs altos y resoluciones a las que han llegado cámaras como la Nikon D800, creo que las ventajas se diluyen y con un sensor de color se pueden conseguir mejores imágenes en blanco y negro por sorprendente que parezca la afirmación.

Por Félix Sánchez-Tembleque (wiggin)

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