Prueba Leica Digital Modul R

Editado el 18/09/2005 por admin

El respaldo Leica Digital-Modul-R se anunció como un proyecto en desarrollo en 2003; ha llovido mucho desde entonces, y constantemente la marca retrasó la salida al mercado del producto definitivo. En Septiembre de 2005 han comenzado a comercializarse las primeras unidades en nuestro país, que se distribuyen con cuentagotas. Fotocentro, muy amablemente, nos ha cedido uno de estos primeros respaldos comerciales que equipan un CCD de 10Mp efectivos, fuera ya de los círculos de la preproducción y los prototipos. Veamos que es lo que ofrece la gente de Leica a los afortunados propietarios de una R8/R9 por poco más de 4500€


Introducción

El respaldo se distribuye dentro de una caja de cartón extremadamente discreta, sin ningún tipo de marca externa fuera de un pequeño código de barras. Una vez abierto el primer embalaje, el segundo es más llamativo, ya que posee un color plateado. Sólo una etiqueta situada en su lateral indica el contenido del mismo, y de forma notablemente elegante:

 

 

Lo primero que nos encontramos al abrirlo es un embalaje protector con un compartimento donde se hallan los manuales de instrucciones del respaldo y una copia del Adobe Photoshop Elements junto con las garantías y los certificados de calidad, firmados a mano. Bajo la protección se encuentra el respaldo en sí mismo (en una elegante bolsa de lona diseñada específicamente para él), la batería con su correspondiente cargador (con adaptadores para enchufarlo en todas las regiones), la unidad de alimentación del respaldo (que se monta por delante del mismo), una nueva pantalla de enfoque para adaptar el visor al factor de multiplicación 1,37, una tarjeta SD Sandisk Ultra II de 512mb, y los pertinentes cables y adaptadores para la conexión al ordenador (si conectamos la cámara directamente al mismo debemos recordar que el respaldo utiliza una interfaz IEEE 1394 Firewire).

 

 

 

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Montando el Respaldo

La primera operación que debemos hacer tras desembalar los componentes (y mientras carga la batería del equipo) es cambiar la pantalla de enfoque de la cámara por la que se incluye con el respaldo, ya que la nueva incorpora una demarcación que nos indica por donde se va a producir el corte debido al factor de multiplicación 1,37 que posee el sensor del respaldo. Para realizar la operación Leica provee unas pinzas junto con la nueva pantalla de enfoque, que sirven para retirar la antigua. Es una operación relativamente delicada que en el manual no se encuentra explicada con claridad y que debe realizarse con cuidado. Muchos usuarios del nuevo respaldo pueden llegar a tener problemas en este punto. También se incluye un pincel, para limpiar la pantalla en caso de ser necesario.

 

 

Posteriomente, la sesión de bricolaje continúa, ya que debemos extraer el compartimento de baterías de la cámara (o el motor si es que lo tenemos incorporado) y seguidamente el respaldo de la misma. Cuando hayamos terminado con todo esto, podemos empezar a situar el respaldo digital en su ubicación definitiva. Para ello, el primer proceso es encajarlo en el cojinete del que hemos extraido el respaldo analógico. Después debemos quitar la protección plástica que protege el CCD y finalmente, si todo ha ido bien, podremos cerrar la cámara, que ya tendrá acoplado el respaldo digital. En el proceso, el CCD habrá quedado expuesto durante unos segundos al aire, aunque no es nada especialmente grave ni tiene por qué coger más suciedad de la necesaria. El siguiente paso es colocar la unidad de alimentación del Modul-R, que debe realizarse desde abajo, encajándolo con el respaldo digital. Posteriormente, la conexión se asegura apretando un gran tornillo que se encuentra en la base del alimentador. En este momento tendremos a nuestra cámara equipada con su respaldo digital y lista para funcionar (aunque sin batería, recordemos que siguen cargando).

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La unidad de Prueba

Nuestra unidad de pruebas fue una Leica R9, y una vez equipada con el respaldo, se mostró como un equipo francamente voluminoso (158 x 140 x 89 mm) y de considerable peso (1395 g), aunque no resulta peor ni mejor que la gama profesional de la competencia, de dimensiones y pesos aproximados. Para mejorar el agarre la cámara monta una correa de sujeción integrada para la mano, y su uso se hace prácticamente imprescindible. La calidad de construcción es, como era de esperar, excelente. La R9 de por sí resulta una cámara a prueba de bomba y tanto su respaldo digital como su alimentador no se quedan atrás. El tacto es francamente agradable y todo el conjunto resulta muy sólido. A pesar de ello, la unidad de alimentación del respaldo podría ser metálica en vez de un polímero plástico. También se hecha en falta un buen soporte para la zapata del trípode en su parte inferior, porque se presenta sin ninguna protección y puede deteriorarse con relativa falicidad si no somos cuidadosos.

 

 

 

 

En vista trasera, la R9 con el respaldo equipado muestra en su zona central la pantalla para la previsualización de las fotografías realizadas. No es de gran tamaño (un LCD de 1,8″ y 130,338 píxeles) y no se ve especialmente bien, de modo que es ampliamente superada por las pantallas montadas en cámaras como la D70s o la Olympus E-300, por poner unos ejemplos, e incluso la pequeña 350D. Con sol es dificultoso consultarla. A mano izquierda de la pantalla tenemos los botones que nos permiten, de forma rápida, previsualizar nuestras fotografías, borrarlas, protegerlas y también observar la información de las mismas, esto es: el histograma (por canales o no), la velocidad de obturación, la apertura de la lente, el valor ISO, la compensación de la exposición, el formato de grabación de nuestras imágenes, su tamaño y nombre de archivo asignado, el modo de disparo, la medición, si estamos empleando o no la reducción de muaré, la configuración personalizada que hayamos definido y la distancia focal. A la derecha de la pantalla se encuentra el botón para acceder al menú de funciones de la máquina y bajo él la rueda selectora que posibilita la navegación por nuestras fotografías. Su funcionamiento es francamente cómodo e intuitivo, de tal forma que si la giramos hacia la la derecha iremos ampliando progresivamente nuestra imagen en el visor hasta llegar al 100%, y si la giramos a la izquierda la reduciremos hasta verla a pantalla completa. Lo bueno es que si seguimos girando hacia la izquierda pasamos a ver las miniaturas de todas las fotografías realizadas, de tal manera que podemos elegir una con los 4 botones de navegación insertados en la rueda, para luego ampliarla con una simple vuelta a la derecha. Bajo la rueda selectora se encuentra el botón de confirmación de todas las opciones del menú de la máquina (que curiosamente también es el de apagado si lo mantenemos presionado unos segundos). El proceso de navegación por las fotos no es excesivamente rápido, pero tampoco se hace muy tedioso. El problema surge cuando decidimos hacer zoom, ya que debemos esperar un buen rato a que la operación se verifique (si disparamos en DNG), con TIFF a máxima resolución o JPGs la cosa va algo más rápido, pero no mucho.

 

 

En la zona inferior del respaldo se localiza otra pantalla donde se pueden consultar en todo momento y de forma muy rápida los parámetros de velocidad, tipo de exposición, ISO, balance de blancos, formato de imagen, tamaño de la misma, carga de la batería y número de fotos restantes. Al lado existe un botón para la iluminación (una luz blanca muy potente). Junto a este LCD secundario hay otro dial selector, a mano izquierda, que permite cambiar de forma muy rápida el tipo de balance de blancos, el formato de imagen (JPEG, TIFF o RAW en formato DNG), la compresión de la misma, activar o no el filtro anti muaré, ajustar el valor del temporizador de la máquina y también cambiar el ISO del respaldo. En todos los casos, el ajuste se hace seleccionando con el dial la función deseada, pulsando el botón set y empleando entonces la rueda o dial selector superior, que como hemos visto, se utiliza también para la navegación a través de nuestras fotografías (y por los menús de la máquina). Si disparamos en RAW no podremos activar ciertas opciones, como por ejemplo, la compresión de la imagen.

 

 

En cuanto al visor de la cámara, éste sigue siendo excepcional a pesar de la demarcación introducida por la nueva pantalla de enfoque (que nos hace ver nuestra fotografía de forma similar a los visores telemétricos). Realmente, dicho recorte no se aprecia como tal a la hora de tomar la foto pero debemos encuadrar entre las líneas negras que delimitan los nuevos márgenes de la misma.

 

 

 

La vista superior de nuestra Leica equipada con el respaldo digital es la tradicional de la cámara de toda la vida, y como es normal, algunos de sus elementos han sido desabilitados (los relacionados directamente con el tensado del obturador, por ejemplo, como la palanca de cambio rápido, aunque podemos seguir usándola si nos parece bien). A mano izquierda se puede observar el dial selector del modo de disparo, que también permite apagar y encender la máquina (aunque esto puede hacerse desde el respaldo) y a mano derecha el dial selector de velocidad de obturación junto con el conmutador del tipo de medición.

 

 

En el lateral derecho de la cámara equipada con el respaldo podemos observar, convenientemente protegida, la conexión firewire de la máquina, y bastante más abajo, la toma de corriente para el alimentador externo.

 

 

En el lateral derecho se localiza el compartimento para tarjetas de memoria (SD exclusivamente), que resulta muy discreto y bien acabado. Junto a él está la batería de la máquina, y un poco más arriba, el agarre para la correa del grip. Debería haberse contemplado la utilización de tarjetas Compact Flash, además de las pequeñas SD, pero se ha pasado por alto.

 

 

 

Frontalmente, el Digital-Modul-R va equipado con 2 botones disparadores extra, uno a la altura del objetivo y otro justo debajo de él. El que se encuentra junto a la lente resulta francamente de uso muy cómodo. En la parte inferior derecha se localizan dos pequeñas palancas: la de más abajo conmuta entre los modos C y S (Single y Continuous, esto es, disparo único y ráfaga) y la superior nos permite realizar un bracketing de 3 fotografías, compensando la exposición +/- 0,5 puntos o +/- 1 punto, a nuestra elección.

 

 

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Alimentación y Baterias

En cuanto a la alimentación del respaldo, de ésta se encarga una batería de ión litio, siendo su tiempo de carga total de unas 2 horas y su duración teórica de 3 horas en condiciones normales. La batería, al igual que el resto del equipo, presenta un buen tamaño aunque sin embargo, no resulta pesada y además se integra muy bien en el cuerpo de la máquina. El cargador va conectado directamente al enchufe y él solo corta la alimentación una vez que la batería está totalmente restablecida. A pesar de su gran tamaño es muy ligero, con lo que nuestras tomas de corriente no peligran. Como era de esperar, se puede adquirir una fuente de alimentación externa para la cámara, que permita el uso continuado de la misma. Además, junto con el cargador viene un adaptador para el mechero del coche, que realmente se agradece, porque nos puede sacar de varios apuros. A efectos prácticos, la duración de la batería es muy escasa. Estuvimos probando el respaldo durante dos días y hubo que cargarla no menos de 5 veces, por lo que el adaptador para el mechero nos resultó imprescindible. A cualquier usuario normal se le hará absolutamente necesario adquirir 2 ó 3 para hacer una excursión de un solo día con su cámara, si es que piensa utilizarla con regularidad a lo largo de la misma. Probablemente es la operación de tensado del obturador la que más penaliza la duración del acumulador de corriente, aunque teniendo en cuenta que la cámara carece de autofocus, éste es un aspecto bastante deficiente y que debería mejorarse.

 

 

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Los Menús

Los menús de la máquina son muy sencillos y claros, aunque también carecen de gran número de opciones muy comunes en otras cámaras. Realmente, sólo existe un menú principal, al que se accede pulsando el botón del mismo nombre. La navegación se realiza utilizando las teclas de dirección que se localizan dentro del dial que aparece justo bajo él, y consiste, básicamente, en un desplazamiento vertical hasta el apartado que deseemos configurar. Cuando estemos sobre él, debemos pulsar el botón OK/OFF, momento en el cual se desplegará un submenú por el que navegaremos de forma idéntica al principal. Dentro de él, confirmaremos nuestra decisión volviendo a pulsar el botón OK/OFF y retornaremos de forma inmediata al menú principal, que podemos abandonar pulsando de nuevo la tecla Menú.

 

 

Como comentábamos, no hay demasiadas opciones para la configuración. Se puede variar el grado de enfoque de nuestras imágenes, la saturación de color, el contraste, forzar el ISO hasta 1600, elegir el espacio de color, el tipo de histograma que veremos (respecto a la luminosidad total o de forma separada para los tres colores, y de forma opcional con o sin identificativo de las áreas sobreexpuestas), la numeracion de las fotos, el modo de revisión automática, el contraste y brillo del LCD, si la cámara emite o no señales acústicas, la configuración de lenguaje, la fecha, la hora… y muy poco más. También podemos formatear nuestra tarjeta de memoria desde él. No existen modos predefinidos de ningún tipo, aunque realmente, la cámara no está orientada hacia alguien que los necesite.

 

 

La estabilidad del firmware que equipaba nuestra unidad (v1.1) no es buena y si estamos trabajando de forma intensiva con la máquina son frecuentes los cuelgues y otra serie de errores a la hora de visualizar las fotos que acabamos de tomar, lo que obliga a tener que reiniciar de vez en cuando. Sería también de agradecer que la empresa se molestara en ofrecer una traducción al español decente de los menús de la máquina, porque ciertas opciones como “Language” o “Pantalla monitor” resultan muy folclóricas, pero poco apropiadas para un respaldo de este precio. En otros casos, lo escrito resulta totalmente indescifrable, como “Histograma RGB recortando”, que hace referencia a que la máquina muestra las zonas quemadas de la imagen. Al final, optamos por trabajar en inglés.

Hay que destacar el buen trabajo que ha hecho la gente de Leica con el balance de blancos, podemos seleccionar un control automático y luego los típicos balances para tunsgteno, luces fluorescentes, luz de día soleado, flash, luz de día encapotado y tomas exteriores realizadas en sombra, pero además, se agradece la opción de especificar manualmente y de forma muy sencilla la temperatura de color que deseamos para nuestra imagen.

Aunque no es una característica real del respaldo, la R9 que de nuestra prueba está equipada con 3 modos de medición, fácilmente conmutables con el selector que se encuentra adosado al dial de velocidades de obturación. Puede elegirse una medición puntual, ponderada al centro o bien una medición multipatrón basada en la división de nuestra fotografía en 6 áreas y el análisis independiente de la exposición óptima para cada una de ellas, a fin de llegar al punto de exposición correctamente ponderado para la imagen global.

 

 

No vamos a hablar aquí del sistema de enfoque que posee la R9, ya que no tiene que ver con el análisis del respaldo. Simplemente comentar que es una cámara de enfoque manual, con los conocidos sistemas de ayuda, como el centro partido o los microprismas. La operación se realiza de forma cómoda, dada la calidad del visor que posee la máquina.

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El CCD

En cuanto al CCD del respaldo, éste ha sido desarrollado en exclusiva para la máquina por Kodak en cooperación con Leica Camera AG y posee una serie de características especiales: en primer lugar, el filtro protector que se encuentra sobre él ha sido diseñado para ser lo más fino posible, de tal manera que su presencia no afecte a la calidad reconocida de las lentes Leica R por culpa de fenómenos como la refracción. Igualmente, el protector lleva una capa especial antirreflectante sobre él, que la marca anuncia como especialmente dura y resistente, de modo que la limpieza se pueda hacer sin miedo (de hecho, Leica recomienda activamente el uso de los Sensor Swap y el líquido Eclipse y justo es reconocer que el CDD resulta muy accesible para realizar dicha operación de mantenimiento).De forma intencionada no se ha incorporado un filtro anti muaré, de tal forma que éste debe ser eliminado vía software en la propia cámara (excepto si tiramos en RAW, en cuyo caso el software de procesado deberá encargarse de él, si puede). Según Leica, esta decisión ha permitido incrementar notablemente la nitidez de las imágenes obtenidas. Por si esto fuera poco, las microlentes del CDD también han sido dispuestas sobre el mismo para adaptarse a las exclusivas características de los objetivos Leica y eliminar los problemas de ángulo de incidencia de la luz en los márgenes del sensor. Poseen también un índice de refracción mucho menor que en los sensores normales. Gracias a todo esto, según la marca, se ha eliminado el viñeteo y se ha conseguido que la imagen presente un brillo uniforme y armónico. Además de todo, recordemos que el respaldo de Leica trabaja con una profundidad de 16 bits de color por canal, lo que debería traducirse en un mayor rango dinámico y una mejora apreciable en los gradientes de color complejos o muy sutiles, como por ejemplo, la gradación de luz sobre una bola de billar, o el gradiente de tonos rojos en una seda de este color. Finalmente, recordemos que se existe un factor de multiplicación de 1,37, solución adoptada por la marca a fin de preservar la calidad en los bordes de la imagen, ya que el hueco en el que se sitúa la película de la R9 convencional no ofrece espacio suficiente para montar un sensor full frame y que la calidad de imagen en su periferia no se vea afectada. Debemos recordar que el Modul-R graba sus archivos RAW en formato DNG.

Por otra parte, en el diseño del Modul-R también ha participado activamente Imacon, un fabricante danés dedicado a los respaldos digitales, los escáneres, y el desarrollo de ciertos programas de manipulación de RAWs y manejo de respaldos, como el Flexcolor que después comentaremos, ya que puede utilizarse para procesar los DNGs de la Leica. La entrada de Imacon en todo esto probablemente ha sido fundamental para la elección del sensor que monta la máquina, ya que los daneses trabajan con Kodak en sus respaldos digitales. Además, han aportado la tecnología exclusiva y patentada DDC que permite el trabajo con el sensor del respaldo utilizando una fracción de la energía que usualmente se necesitaría para ello. Esto, junto con el empleo del magnesio para la disipación de calor, ha permitido, según la marca, reducir el ruido y alargar considerablemente la vida de las baterías. Cabe preguntarse cuánto durarían sin el sistema DDC. Lo que no se puede poner en duda es la eficacia del sistema de refrigeración, a tenor de lo que calienta todo el respaldo cuando trabajamos con él a costa de mantener el sensor a una temperatura óptima.

En cuanto se toma la R9 con el Modul-R en la mano y se comienza a trabajar, lo primero que llama la atención es el gran tiempo de latencia que posee durante el encendido, nada menos que tres segundos, algo bastante chocante, cuando actualmente hasta las réflex de menor precio encienden prácticamente de manera instantánea. Igualmente, la máquina es muy lenta a la hora de realizar ráfagas de fotos, únicamente 2 fotos por segundo hasta un máximo de 10 (una 20D dispara a 5 fps, una 350D a 2,8 fps, y una Nikon D70s a 3fps, por no hablar de las cámaras de gama alta con las que se debería establecer la comparación). La ráfaga en sí misma no es tan dramática, dado el supuesto carácter tranquilo de la máquina, pero la latencia de encendido resulta inexplicable.

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Pruebas de Ruido

 

Para las pruebas de ruido, resolución, etc, se disparó en formato RAW y se ha utilizó en todo momento el Adobe Camera Raw (ACR), excepto en la parte final, donde se emplea tanto el Flexcolor para procesar los DNGs de la Leica como el C1 para trabajar con los RAWs de la Canon EOS350D con la que se compara. En cualquier caso, se advertirá en el texto cualquier excepción a las condiciones de disparo. Ninguna de las imágenes ha sido manipulada en cuanto a saturación, contraste, etc, y únicamente se ha alterado el balance de blancos de las mismas (igual para todas ellas). En los recortes al 100% no se ha aplicado ningún tipo de máscara de enfoque o proceso similar. La Leica equipaba un Summicron-R 50 mm f/2.0.

Para comprobar el rango dinámico del respaldo, decidimos disparar una serie de fotos a un bodegón con motivos blancos, grises y negros (todas ellas a ISO 100). En primer lugar se expuso la escena para las luces altas, con lo que el perfumador negro queda totalmente subexpuesto y carente de detalle:

 

 

Para recuperarlo, se sobreexpuso la imagen +2 diafragmas, con los siguientes resultados:

 

 

Los recortes al 100% de la misma permiten observar cómo hemos podido recuperar sin problemas las luces bajas, con un incremento muy leve del ruido, además, no hemos perdido gama cromática en los grises. El resultado es francamente bueno:

 

 

 

 

Esta prueba fue repetida posteriormente en estudio, utilizando flashes Elinchrom. Incialmente, tomamos una fotografía dos diafragmas suexpuesta:

 

 

Que luego corregimos con el Adobe Camera RAW:

 

 

Los recortes al 100% de la imagen correctamente expuesta vía software se muestran más abajo, y al igual que en el caso anterior el dispositivo muestra un excelente comportamiento:

 

 

 

 

Posteriormente expusimos para los negros el primer bodegón a fin de quemar completamente la taza:

 

 

Para recuperar las luces altas tuvimos que subexponer la imagen -2,30 difragmas:

 

 

Como se muestra en los recortes al 100%, hemos logrado rescatar sin problemas las luces altas en casi todos los tramos de la imagen, excepto en la parte más blanca de la taza. En este aspecto, el respaldo de Leica también trabaja francamente bien:

 

 

 

 

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Para la prueba de ruido en condiciones normales se optó por realizar una serie de fotografías al siguiente motivo, ya que en la misma imagen se aúnan tonos claros, oscuros y medios:

 

 

A ISO 100 los valores de ruido son bastante bajos en todos los puntos de la imagen y la calidad resulta buena:


ISO100 luces altas

 


ISO100 luces medias

 


ISO 100 luces medias

 


ISO 100 luces bajas

 

A ISO 200 los valores de ruido siguen siendo bastante correctos, aunque se aprecia un aumento del mismo en la zona de luces bajas y en los tonos medios:

 

 
ISO 200 luces altas

 


ISO 200 luces medias

 


ISO 200 luces medias

 



ISO 200 luces bajas

 

A ISO 400 el ruido ya es más alto. Las fotos no se muestran en ningún momento inutilizables, pero los artefactos resultan claramente visibles:

 


ISO 400 luces altas

 


ISO 400 luces medias

 


ISO 400 luces medias

 


ISO 400 luces bajas

 

A ISO 800 el nivel de ruido comienza a resultar ya francamente elevado, y la calidad global de la imagen se resiente en gran medida en tonos medios y zonas oscuras donde la pérdida de detalle es muy acusada:

 


ISO 800 luces altas

 


ISO 800 luces medias

 


ISO 800 luces medias 2

 


ISO 800 luces bajas

 

Finalmente, a ISO 1600 (utilizando la función ISO Push) el ruido resulta muy alto

 


ISO 1600 luces altas

 



ISO 1600 luces medias

 


ISO 1600 luces medias

 


ISO 1600 luces bajas

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Muaré

 

¿Cómo se comporta el respaldo frente al muaré?, parece evidente que si Leica ha incluído una opción vía software para eliminarlo es consciente de su posible aparición. Inicialmente, quisimos comprobar su presencia tomando la siguiente fotografía (en esta ocasión hemos disparado en TIFF para que la cámara pueda aplicar el filtro corrector). El muaré, fuerte y molesto, ya se aprecia en la imagen reducida, pero se puede analizar en detalle con algunos recortes al 100%:

 

 

 

 

 

Al activar la reducción de muaré vía software en el respaldo comprobamos que ésta prácticamente no tenía ningún efecto sobre la imagen final, ya que es prácticamente inapreciable:

 

 

 

 

Por suerte, el problema tiene solución, ya que el muaré puede ser eliminado de forma muy eficaz utilizando el filtro antimuaré que viene junto con el Capture One y que se instala como plugin de Photoshop, lo que inevitablemente lleva a cuestionarse el tipo de algoritmo presente en el Modul-R, esperemos que una futura actualización del firmware corrija este problema:

 

 

 

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Leica vs. Canon

Igualmente, resulta tentador una vez que se tiene la R9 con el respaldo realizar unas fotos para comparar las imágenes mano a mano con las obtenidas por una reflex normal y corriente de la competencia. En este caso, optamos por la Canon EOS350D, que tiene una calidad de imagen muy buena, similar a la de la 20D, y cuya resolución se aproxima más a la del respaldo que la Canon EOS 1Ds MarkII. Nos hubiera gustado contar con una 1D MarkII para que el factor de multiplicación fuera el mismo, pero no disponíamos de ella en ese momento, así que nuestro equipo final fue la 350D equipada con el archiconocido 50 f/1.4, que debería hacer frente a su hermano el Summicron (el factor de multiplicación de 1,6 tendría que ayudar al objetivo de Canon a competir más igualmente con el de Leica, lo que permitiría una prueba más fidedigna, ya que no tratamos de comparar lentes). Se trataba de ver hasta qué punto los 16 bits por canal del respaldo influyen en la calidad final de imagen y también cómo de buena es la reproducción de color de la Leica frente a una reflex de la competencia.También consideramos oportuno analizar el comportamiento de ambas a altos ISOS.

Nuestro banco de pruebas en esta ocasión fue un bodegón compuesto malamente por multitud de objetos con diferentes colores, que se hallaban dispuestos sobre una manta multicolor. De esta manera, podremos valorar cómo es la respuesta de color de cada cámara, siempre y cuando procesemos las imágenes con el ACR, porque, como veremos luego, los resultados pueden cambiar. En cualquier caso, optamos por el software de Adobe ya que es el único capaz de procesar simultáneamente RAWs de ambas cámaras, y además, el que menos proceso de conversión de color realiza respecto a la imagen inicial. Hay que decir que el análisis de respuesta de color fue realizado comparando las fotos obtenidas con el color real de los objetos y observando los mismos en el propio lugar del bodegón, con la misma luz de día que la utilizada para tomar las fotografías:

 

 

A primera vista, fue evidente que la EOS 350D mostraba unos rojos que distaban notablemente de ser reales. La cámara de Canon ofrece unos colores naranjosos tanto en el paquete de pañuelos, como en la lata o el parche Caborian:

 

 

¿Y el respaldo?, el módulo de Leica brinda unos rojos más fidedignos, aunque tampoco son los reales, pero desde luego, mucho mejores que los de Canon. Sin embargo, para nuestra sorpresa, falla estrepitosamente en los violetas, amarillos, naranjas y verdes, que la 350D resuelve sin ningún problema:

 

 

Estos resultados pueden arreglarse relativamente si se cambia el software para el procesado de RAWs de una y otra cámara. Así, si empleamos el Flexcolor la Leica pasa a resolver mejor los colores violeta, que de otra forma aparecen totalmente azules. Los amarillos y naranjas no se corrigen igual de bien pero mejoran. Por su parte, los rojos de la 350D se pueden corregir a su vez procesando el RAW con el Capture One (C1), momento en el cual pasan a ser totalmente correctos.

Aquí tenemos el RAW de Leica trabajado con el Flexcolor, y como vemos, mejora notablemente en algunos aspectos a pesar de que los amarillos y naranjas se ven peor que con el ACR:

 

 

Sin embargo, la imagen de la 350D correctamente procesada con el C1 es la que muestra los colores más fieles:

 

 

La parte negativa de toda la historia radica en las dificultades que tendrán los usuarios del respaldo para utilizar el Flexcolor. La aplicación (versión 4.0.2 bajo Windows XP SP2 corriendo en un PIV 3,4Ghz y luego en una AMD Sempron 3000+) es muy inestable y contínuamente aparecen injustificables mensajes de error. Los cuelgues del programa con la consiguiente salida de aplicación también son muy habituales. Además, hay problemas en la exportación e importación de imágenes y también con la actualización del zoom y otros aspectos varios. De manera que actualmente el ACR se presenta como la opción más viable para trabajar con el respaldo hasta que exista una nueva versión del software de Imacon o el Capture One comience a soportar los DNG de la cámara (momento en el cual esperamos que los resultados de proceso mejoren notablemente). Nosotros, por motivos de rigurosidad comparativa y por lo antes comentado trabajaremos con el ACR de aquí en adelante, como ya habíamos dicho (que además corrige mucho mejor el ruido de las imágenes, ya que con el Flexcolor salen hasta píxeles calientes a isos altos).

 

 

Veamos ahora una serie de recortes al 100% de las imágenes tomadas con la Leica y la Canon a ISO100, para analizar la calidad de los gradientes de color y la elegancia de las transiciones (esto es independiente de que los tonos sean más o menos fidedignos).

 


Modul-R

 


EOS 350D

 


Modul-R

 


EOS-350D

 


Modul-R


EOS 350D

 


Modul-R

 


EOS 350D

 

Nosotros, en esta comparación, hemos hallado iguales las dos cámaras (excepto por las lógicas diferencias de resolución). Ambas resuelven los gradientes de color muy bien, y no se aprecia superioridad de una sobre otra en ningún momento.

En cuanto al ruido, decidimos tomar la misma fotografía del bodegón a ISO 100, 200, 400, 800 y 1600 en las dos máquinas (ambas comparten, además, escala de ISOS) para luego poder comparar el mismo con comodidad. Aquí nos limitaremos a poner algunos recortes al 100% de ambas.

A ISO100 las dos máquinas se comportan de forma excelente y los niveles de ruido en ambas son, a simple vista, prácticamente iguales:

 


ISO 100 Leica

 


ISO 100 Canon

 



ISO 100 Leica

 



ISO 100 Canon

 



ISO 100 Leica

 



ISO 100 Canon

 

A ISO 200 los valores siguen siendo bastante similares en los dos dispositivos:

 


ISO 200 Leica

 



ISO 200 Canon

 


ISO 200 Leica

 


ISO 200 Canon

 



ISO 200 Leica

 


ISO 200 Canon

 

A ISO 400 la pequeña 350D arroja valores de ruido menores que el Modul-R:

 


ISO 400 Leica

 


ISO 400 Canon

 


ISO 400 Leica

 


ISO 400 Canon

 


ISO 400 Leica

 


ISO 400 Canon

 

A ISO 800 la diferencia en los artefactos de las máquinas dentro de algunos canales como el verde y el azul es notable, y el nivel de ruido sigue siendo mucho menor en la 350D:

 


ISO 800 Leica

 


ISO 800 Canon

 


ISO 800 Leica

 


ISO 800 Canon

 



ISO 800 Leica

 


ISO 800 Canon

 

A ISO 1600 es cuando la diferencia de calidad se hace más notable y el CCD del respaldo sufre profundamente. Recordemos que en un primer momento ni siquiera estaba previsto que pudiera dispararse a tal valor ISO y posteriormente el fabricante introdujo la opción ISO Push debido a las presiones externas.

 


ISO 1600 Leica

 



ISO 1600 Canon

 


ISO 1600 Leica

 


ISO 1600 Canon

 


ISO 1600 Leica

 


ISO 1600 Canon

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Conclusiones

Los RAWs de ambas cámaras que hemos utilizado en esta sección comparativa están disponibles para descargar:

Canon 350D
Leica Digital Modul R

Son imágenes que servirán para trastear en casa y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Analizando globalmente el conjunto R9 + Digital Modul-R sólo podemos decir que nos esperábamos más de él. Leica ha sacado al mercado un producto muy caro en relación a su nivel de prestaciones que puede ser una opción interesante para aquellos que ya posean una R8/R9 y unos cuantos objetivos de la marca, de tal manera que podrán adaptar su viejo equipo a las nuevas tecnologías. Para los demás usuarios, la marca no tiene bazas que jugar, el conjunto R9 + respaldo cojea en varios puntos cruciales para un artefacto de tan elevado precio. El nivel de ruido resulta excesivo, el muaré se hace demasiado patente, el firmware está mal desarrollado y es inestable, el procesador de imagen es lento, la duración de la batería resulta algo escasa, y las promesas varias sobre la calidad de imagen referencial que brindaría el novedoso diseño del sensor se quedan en agua de borrajas cuando se trabaja con la máquina y se juzgan los resultados finales (excepto en lo que al viñeteo se refiere y las aberraciones en las esquinas que al menos con el Summicron de la prueba fueron totalmente indetectables). El software que ofrece Imacon para el proceso con los DNGs tampoco ayuda nada a mejorar la calidad de las fotografías obtenidas, y se hace francamente difícil y frustrante trabajar con él. Con todo esto, no queremos decir que el respaldo digital de Leica sea malo, tan sólo que cuesta 4600€ y no puede ser juzgado de la misma manera que una pequeña réflex digital, y más cuando la marca clama pertenecer a un mundo de élite inalcanzable para la inmensa mayoría de los mortales. El Modul-R es el producto apropiado para los amantes de la fotografía tranquila y el trípode que tengan una R8/R9. Ofrece muy buenos resultados a ISO 100/200/¿400? y permite disfrutar de una forma tradicional y haciendo uso de los mejores objetivos del mundo, lo cual, después de todo no es poco.

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