Experiencias fotográficas en condiciones extremas

Editado el 09/01/2009 por Aitor Peña Inclán

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Fotografía de alta montaña, por Javier Camacho Jimeno.

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Hola, mi nombre es Javier Camacho Gimeno y nací  en Zaragoza hace 37 años, mi tiempo libre está dedicado esencialmente a 3 pasiones que están relacionadas entre sí, el alpinismo actividad que llevo practicando desde los 10 años, los viajes y la fotografía.
Además de las montañas a las que hago referencia en este pequeño artículo, he ascendido todas las montañas de 3000 metros del Pirineo, muchas de estas ascensiones en invierno por vías de hielo o mixto, también he ascendido numeras cimas de 4000 metros en los Alpes, entre otras  el Mont Blanc, el Cervino, el Dom, el diente del Gigante, la Aguille Verte, míticas cumbres que todos hemos soñado alguna vez. También numerosas cascadas de hielo y vías clásicas de escalada.
Quería comenzar este artículo confesando que cuando me hablaron sobre la idea de escribir algo para Caborian sobre fotografía de montaña, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, soy un tipo que suele andar por las nubes, o por encima de ellas, pero tengo los pies en la tierra, sobre todo después de saber del nivel que se suele gastar por aquí.
Así que después de pensarlo muy mucho, me  dije porque no, tal vez podamos aportar algo, así que trataremos de contaros algo sobre la fotografía relacionada con la alta montaña, las condiciones en las que nos desenvolvemos para intentar hacer mejores o peores fotos, el ambiente de trabajo, un escenario con un marco incomparable de bellos e imponentes paisajes, lejanos, inaccesibles, lugares en los que el sur humano es insignificante, frágil  y se enfrenta a  unas condiciones extremas.

foto-401Los problemas principales, a los que nos vamos a enfrentar en la fotografía de alta montaña, partiendo de la base de que yo no me dedico de manera profesional ni a lo uno ni  a lo otro, (con las importantes limitaciones, sobre todo logísticas que esto conlleva), y que van a determinar en buena medida el  resultado final del trabajo, son los siguientes:
Por una lado, las condiciones del entorno, el frio, el viento, la altura, la humedad, escenas con zonas de nieve, muy luminosas, de altas luces, en contraposición con profundos valles rocosos y de zonas oscuras.
Por otra parte, las condiciones personales del alpinista/fotográfo, la falta de oxígeno, el cansancio, la aclimatación, la preparación tanto física como psicológica, y sobre todo el peso de todo lo que llevamos en la mochila, en gran medida establecen unas pautas de trabajo en cuanto al material a utilizar y al ánimo o posibilidades de hacer fotografías.
De esta manera, el material fotográfico con el que suelo trabajar, presenta unas características bastante determinadas.
La cámara:
Normalmente suelo llevar dos cámaras fotográficas, una réflex de gama media/alta, de cuerpo robusto, de aleación capaz de soportar golpes y de ir en la mochila entre otro material, preferiblemente con buen sellado contra el agua y el polvo, ya que a buen seguro por mucha suerte que tengas, algún día te va a llover o a nevar, y por otra parte va a hacer viento y en las partes bajas de la montaña en el camino, siempre hay mucho polvo.
Por supuesto que en la medida de las posibilidades, es de vital importancia que la cámara  tenga un peso “ contenido “ , al final todo pesa mucho, y en ocasiones he sacrificado cosas demasiado importantes por poder llevar el material fotográfico, y eso a ciertas alturas, te puede costar muy caro,  el cuerpo humano no se recupera de los esfuerzos, solo se desgasta y toda actividad por pequeña que esta sea, se va a pagar con creces posteriormente.

Digo de gama media/alta, porque son mucho más fiables, capaces de funcionar, posiblemente por  la mayor calidad de  los componentes,  con los que están hechas,  a temperaturas mucho más bajas, hasta -40 ºC, como en el caso del Mckinley,  la montaña más alta de América del Norte, situada en Alaska y a la cual subí en solitario en el año 2005.
He probado recientemente en el Himalaya Indio, concretamente en la zona de las fuentes del rio Ganjes, una Canon Eos 400D y a -10ºC no ha funcionado ni aún protegiendo la cámara y las pilas del frio.
Esta cámara réflex suelo llevarla hasta cierta altura, dependiendo de la montaña y el establecimiento de los campamentos de altura, normalmente hasta los campos base y en otras ocasiones hasta campos avanzados, como en el caso del Cho Oyu, la sexta montaña más alta de la tierra  con 8201 metros, donde estuve el año 2007, allí subí mi reflex hasta el campo I, situado a 6400 metros. En el caso del Aconcagua, la montaña más alta de América del Sur la subí en enero del 2008 hasta la cima, 6962 metros, un auténtico calvario.
La segunda cámara es, una compacta, de cuerpo metálico que ocupe y que pese poco, y preferiblemente con más gran angular que teleobjetivo, ya que en montaña, por las dimensiones del entorno, muchas veces no te entra en la composición aquello que quieres enseñar. Esta la utilizo a partir de cierta altura, ya que llevar la réflex con los objetivos se convierte en misión imposible, sobre todo por el peso y el espacio.
Además es mucho más fácil sacarla y guardarla en un bolsillo de la prenda de plumas lo más cerca del cuerpo, donde queda mucho más accesible y protegida, de manera que todo sea más fácil y no te de tanta pereza sacarla.
También suelo utilizar esta cámara compacta, para actividades más técnicas, como cascadas de hielo, corredores o escalada clásica en grandes paredes.
foto-16Los objetivos:
Obviamente, por cuestiones de peso y espacio, sería preferible llevar un solo objetivo, como por ejemplo un 18-200 con estabilizador, pero en mi caso ( que soy un poco inconsciente ) por cuestiones de calidad y fiabilidad, suelo llevar tres objetivos un 17-40L, un 24-105L y un 100-400L, estos dos últimos estabilizados.
Aún no he visto a nadie, ni tan siquiera en los Pirineos, que quisiera cargar en su mochila, un objetivo como el  100-400, por 2 razones fundamentales, la primera por sus 1360 gr de peso  y la segunda por lo que ocupa. Salvo profesionales con grandes presupuestos, el material fotográfico lo has de cargar tú, ya que no puedes confiar en los Yaks, mulas u otras bestias de carga, que suelen acercar el material hasta los campos base, o pagar a porteadores de altura ya que se encarece notablemente el presupuesto.
No sería la primera vez que veo a un yak, o un mulo, tirar violentamente la carga y salir corriendo,( me imagino por un momento todo el equipo fotográfico rodando pendiente abajo y me entran sudores de solo pensarlo ), ni tampoco la primera ocasión que veo a algún fotógrafo que llevaba a una persona exclusivamente para que le llevara el material fotográfico.
La otra razón por la que no he visto a nadie llevar este material  a una expedición, es tener que  abandonar a su suerte, el costoso  material fotográfico en la tienda de campaña, los  largos períodos de porteo de material  a los campos más altos, que además sirven para aclimatar, es imposible llevar contigo todo el material fotográfico los 40 días que puede durar una expedición.
No será  la primera vez que desaparece material de las tiendas de campaña, ( un compañero que compartía conmigo  permiso de expedición en el Cho Oyu ) sufrió el robo de su chaqueta de plumas, en el campo I de la montaña, con lo que  supone que esto te ocurra en un lugar como ese.
En mi caso he dejado con todo el dolor de mi corazón,  mi equipo fotográfico durante varios días en un bidón plástico de los de expedición,  cerrado con un pequeño candado, en el interior de mi tienda de campaña en el campo Base del Cho Oyu, o simplemente en la tienda de campaña del campo III o nido de cóndores en el Aconcagua.
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Los filtros:
Además de los típicos ultravioleta que aquí son imprescindibles, es muy importante llevar un polarizador para reforzar los colores y el contraste, sobre todo entre el azul del cielo y las nubes, a riesgo de sacar en ocasiones azules muy oscuros, ya que a veces,  por la luz existente, los cielos y las zonas altas de las montañas, están muy brumosos y lavadas.
También son importantes, como ya comenté por la gran diferencia de luminosidad entre las zonas altas de la montaña, normalmente con nieve, y las zonas bajas que suelen estar en sombra y sin nieve, los filtros degradados suaves por lo menos de 3 pasos, imprescindibles también para los amaneceres y los atardeceres y mas en mi caso que ando peleado con la informática y el Photochof.
Tampoco vienen mal, si no te quieres pasar mucho rato corrigiendo dominantes azuladas y cianes, los filtros cálidos. Las sombras y la nieve suelen  coger ese tipo de dominantes, a veces muy liosas  de corregir

foto-15Las pilas:
Para este tipo de actividad, llevar muchas pilas y un cargador es imprescindible, ya que con el frio se gastan mucho más rápido de lo normal y en ocasiones es muy difícil cargarlas.
Actualmente dependiendo del lugar, empiezan a existir bastantes posibilidades para cargar las pilas, bien sea por la existencia de generadores eléctricos de gasoil o por placas solares, mucho mejor estas últimas. En el caso de mi expedición al Cho Oyu, la agencia con la que contratamos el servicio de Campo Base, nos puso una placa solar capaz de satisfacer las necesidades eléctricas de 10 personas, incluyendo nuestro ordenador portátil, así como el teléfono satélite de los compañeros con los que compartíamos permiso, pero esto no es lo normal.
También he probado otros sistemas como cargadores solares pequeños y ligeros pero normalmente no tienen suficiente potencia y terminas por no llevarlos.
En mi caso suelo  llevar 4 pilas para la cámara, y lo más importante es que estas estén siempre guardadas o bien en el saco de plumas, o en la ropa más caliente que suelo llevar puesta,  para que no se descarguen tan fácilmente y para que funcionen cuando tengo que utilizarlas. Es un poco engorroso tener que quitarlas y ponerlas cada vez que haces uso de la cámara, pero si hace mucho frio  es  imprescindible hacerlo así.

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Trípode:
Normalmente su uso está limitado al campo base, que es donde más posibilidades hay de hacer fotos a los amaneceres y atardeceres.
Suele ser en el único lugar en que uno está más descansado y tiene más tiempo, así como ganas de poder hacer este tipo de fotos y a unas temperaturas “soportables” ,  yo he probado con mala fortuna como pudisteis ver algunos, fotos nocturnas en el campo base del Cho Oyu a 5600 metros, con unas temperaturas cercanas a los -18ºC, pero he de seguir en ello, ya que las fotos nocturnas en esos entornos tienen que ser muy vistosas.
El trípode que llevo es de carbono, lógicamente por cuestiones de peso y la rótula, de tipo jostick por manejabilidad, sobre todo con guantes, cuyo uso es casi imprescindible.
Tarjetas y disco duro:
Suelo llevar 2 tarjetas de memoria, una de 8G y otra de 4G, y un disco duro externo con su cargador, para hacer copia de todo y guardar el material, ya que son muchos días aislado sin poder descargar las fotos. Mi compañero suele llevar otro disco duro y hacemos dos copias, aunque de esto soy el menos indicado para hablar, ya sabéis lo que le pasó al 80% de las fotos de la expe al Cho Oyu.

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Guantes para las manos:
No voy a hacer referencia a otro tipo de material específicamente para la montaña, salvo de los guantes, por estar relacionados directamente con la actividad fotográfica, y ser de vital importancia para los dedos y para poder hacer las fotos.
En mi caso suelo llevar 1 par de guantes con membrana de goretex y forro interno térmico, y dependiendo del lugar o de cierta altura, llevo también unos guantes internos térmicos y unas manoplas para expedición, con membrana y forro interno térmico, estas últimas de vital importancia.
Esta combinación de guante y manopla, me permite hacer fotos en lugares extremadamente fríos, de manera que me quito las manoplas y lo más rápido posible pongo las pilas a la cámara y hago las fotos sin quitarme los guantes internos, salvaguardando del frio, en la medida de las posibilidades los dedos de las manos.
Aún así en el Cho Oyu a 7850 metros, el hecho de hacer varias fotos, me causó pequeñas congelaciones en varios dedos de las manos, debido al frio y al viento extremos.
También conocí gente a la que tuvieron que evacuar del campo IV en el Mckinley, en Alaska, porque sufrieron graves congelaciones en varios dedos de las manos por hacer fotos en la cima de la montaña, es una de las cosas que primero te comentan los rangers en la charla previa a que te den el permiso de ascensión, pues hablamos de temperaturas de -40 º y vientos en muchos casos superiores a los 100 km/h con sensaciones térmicas de menos de 85º bajo cero.
Por otra parte, otra de las circunstancias o problemas principales que condicionan la fotografía en alta montaña es que el objetivo principal es conseguir la cima, lo que supone que los planes, los horarios y la mayoría de las cosas están pensadas con esa finalidad.
Las jornadas son largas y duras y todo está condicionado al horario establecido para conseguir las distintas metas que nos van a llevar hasta ese fin último, alcanzar la cumbre.
foto-211Normalmente las primeras y últimas horas del día, las mejores para hacer fotos, son muy frías y se suele estar con pocas ganas de nada, al atardecer se está cansado después de una larga jornada y hay que montar la tienda de campaña, hacerse la cena o derretir agua para el día siguiente, ( labor que en ocasiones lleva mucho tiempo, pero que es de vital importancia ya que es necesario beber mucha cantidad de líquidos para estar bien hidratado y poder aclimatarse a la altura ), y por la mañana hacerse el desayuno, prepararse la mochila y el material y en muchas ocasiones comenzar a andar bien temprano, con mucho fresquito, pues es conveniente tener mucho margen de tiempo para realizar la actividad diaria prevista, y existen menos posibilidades de aludes, los glaciares suelen ser más seguros, pues los puentes de hielo son más consistentes y las grietas algo mas cerradas.
En otras ocasiones, se suele pasar por las zonas más fotogénicas, con luces muy poco propicias por la dirección de la luz o por la hora  ( luces muy duras ), pero o haces la foto o te quedas sin ella, ya que hay que seguir adelante y no se puede volver al sitio a buscar la luz correcta.
Da la misma manera, hay lugares que por la existencia de peligros objetivos, tales como desprendimientos de piedras, aludes, grietas, grandes pendientes pronunciadas, o por la  dificultad técnica, obligan al alpinista a hacer las fotos de forma muy rápida, sin pensar mucho en los encuadres o en la toma en sí, ya que tienes que poner los cinco sentidos en controlar la situación y tratar de salir lo más rápido del lugar, a pesar de que este tipo de fotos si quedan bien, llaman mucho la atención.
Por otra parte, el conocimiento previo de la zona a la que vas a ir, también es muy importante, saber qué lugares, montañas y entornos son mas fotogénicos, sus orientaciones, las luces propicias, las épocas, el clima, si bien como mencioné, todas estas circunstancias están muy condicionadas al objetivo esencial, que es alcanzar la cima de la montaña.

foto-201Como todo en la vida, pero más aquí que en otros sitios, un factor importante es la suerte, sobre todo que el clima y el físico te acompañen, no será la primera vez ni será la última que he estado durante varios días esperando a que las nubes mostraran una montaña, el Alpamayo, una de las cimas más bellas del planeta, el Fizt Roy, las Torres del Payne, o un momento especial, “ El Mckinley reflejado al atardecer sobre una laguna en el Parque Nacional de Denaly “, el Cerro Torre al amanecer sobre la laguna de su mismo nombre y en bastantes ocasiones no haber conseguido el propósito.
Tampoco será la primera  vez que por cuestiones de salud no he podido sacar la cámara del bolsillo o ni tan siquiera llevarla conmigo, como por ejemplo en  la ascensión invernal al Elbrus en el Cáucaso ruso, la montaña más alta de Europa a la que subí con 38,5 grados de fiebre y una gripe terrible.
Finalmente no querría terminar sin hacer mención también al elemento humano en toda la expedición, a los compas de correrías, y a su paciencia infinita, por su ayuda imprescindible para algunas composiciones, en las que se quiere reflejar la dimensión del paisaje, de la montaña. Por andar esperando siempre a que termine de hacer una foto, o porque la fotografía al final nos hace ir a sitios y a horas, que desde el punto de vista alpinístico no eran necesarios.

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