Prueba Nikon D200

Editado el 28/12/2005 por admin

En día 1 de Noviembre de 2005 Nikon presentó oficialmente su nueva réflex digital, que respondía al nombre de Nikon D200. Con anterioridad se habían oído diversos rumores sobre la nueva cámara, más o menos ciertos, que apuntaban a una máquina de unos 10 megapíxeles, sensor con formato DX y cuerpo de gran calidad, con detalles tales como la protección frente a los agentes externos. Muchos usuarios de Nikon vieron renacer todas sus esperanzas con esta cámara, ya que parecía que la compañía se había quedado algo atrás en el mundo digital. Por su parte, un buen número de seguidores de Canon opinaron que Nikon volvía a llegar tarde, presentado una cámara que no aportaba nada nuevo. Otros, sin embargo, pensaron que el nuevo aparato podría ser el revulsivo que necesitaba la que es actualmente líder mundial en ventas para no dormirse en los laureles. Mientras tanto, algunas webs convirtieron la espera en un auténtico circo, con titulares más o menos espectaculares sobre la nueva máquina. El caso es que tras aguardar muy pocos meses, y coincidiendo justo con las fechas navideñas, la D200 comienza a servirse muy lentamente en algunos establecimientos. En este análisis, en el que hemos utilizado una unidad cedida por Fotocentro y también otra máquina propiedad de Aitor Peña Inclán (Aitorp), intentaremos ver que es lo que realmente aporta el nuevo aparato al segmento de las réflex digitales de gama media-alta.

Descripción (I)

Externamente la cámara presenta un aspecto magnífico. Su cuerpo, construído con una aleación de magnesio, posee una excelente calidad y hace gala de gran robustez. La máquina no es excesivamente pequeña (147 x 113 x 74 mm) ni ligera (830 g sin baterías, es algo más pesada que la EOS 20D), sin embargo, el cuidado aspecto ergonómico hace que el manejo sea muy sencillo y el agarre realmente cómodo. Más allá de la apariencia externa, la nueva Nikon posee toda una serie de juntas encaminadas a sellar su cuerpo y protegerla frente a las inclemencias del tiempo, un aspecto inexplicablemente olvidado en ciertos modelos de su competencia más directa.

Un vistazo a la parte trasera nos permite apreciar, en primer lugar, el enorme monitor LCD de 2,5" y 230,000 píxels. De serie la máquina cuenta con una pieza protectora que se monta sobre la pantalla, aunque nosotros la hemos retirado para hacer la fotografía. La calidad del monitor es de lo mejor que hemos visto y puede consultarse la información prácticamente desde cualquier ángulo. Además muestra unos colores vivos y fidedignos. En la unidad de pruebas no hemos apreciado ningún tipo de dominante y el trabajo a pleno sol puede realizarse sin problemas.

Arriba del todo, a mano izquierda, se encuentra el botón BKT (autobracketing), acompañado del que nos permite borrar las fotografías que hayamos realizado. Debajo se localiza el que posibilita visualizar las imágenes tomadas y justo bajo él, el que abre la entrada al sistema de menús de la máquina (tanto la visualización de imágenes como los menús desaparecen al presionar el disparador, quedando la D200 lista para fotografiar). Inmediatamente después se encuentra el botón que permite mostrar las miniaturas de nuestras imágenes y también hacer zoom sobre una foto en concreto (su uso se realiza en combinación con los diales que veremos luego), y contiguo a él, el que nos permite proteger una imagen determinada o mostrar la ayuda de los menús de la cámara (por ello tiene estampadas tanto una llave como un signo de interrogación). Finalmente nos encontramos con el botón ENTER, que es el encargado de confirmar nuestras selecciones en los menús del aparato y también el que nos deja entrar en el modo zoom para ampliar y ver en detalle nuestras fotografías.

En la parte posterior derecha la D200 también presenta gran número de elementos de control. En primer lugar destaca el botón AE-L/AF-L, que es el encargado del bloqueo de exposición y enfoque. Rodeándolo aparece un pequeño dial que permite la selección de los distintos modos de medición que tiene la cámara. Al lado del conjunto está el botón AF-ON, que obliga al aparato a enfocar nuestro motivo de interés si lo apretamos. Incluso puede programarse la máquina para que sólo enfoque al pulsar este botón y no con el disparador. Junto a estos dos botones está el dial de control trasero, ya que hay otro en la parte delantera. Bajo todo este grupo descrito se ve la cruceta que permite la navegación por los menús de la D200, pasar las fotografías que hayamos tomado (además de mostrar la información de las mismas con diversos grados de profundidad) y también seleccionar el área de enfoque (una forma muy rápida e intuitiva de hacerlo). Rodeando la cruceta hay un pequeño conmutador para bloquear el punto de enfoque. Bajo el elemento que acabamos de describir nos encontramos otro conmutador, más grande, y que posee cuatro posiciones distintas, seleccionables a nuestro gusto. Es el encargado de definir el tipo de autofocus que utilizará la máquina. Finalmente, abajo del todo, está el pulsador que abre el compartimento que aloja las tarjetas de memoria (la presencia del mismo es todo un detalle de calidad y no se encuentra en prácticamente ninguna cámara de este precio. Canon, por ejemplo, lo reserva a su gama más profesional).

En cuanto a la navegación por los menús, cualquiera que haya trabajado con otras Nikon se sentirá inmediatamente en un entorno familiar. El software resulta algo más complejo que el de otros modelos, como la D70, y más bien cercano al de la D2X, pero la máquina en ningún momento es difícil de manejar o se muestra poco intuitiva. Existe un cierto retardo entre las pulsaciones de la cruceta y la navegación por los menús del aparato, de modo que no es complicado terminar pulsando más veces de la cuenta, porque es fácil pensar que la cámara no ha recibido la orden cuando realmente está procesándola. Este tipo de respuesta, bastante perezosa, no llega a convertirse en un incordio debido a que todos los parámetros del aparato pueden controlarse físicamente desde su cuerpo.

El visor de la cámara (equipada con un pentaprisma) tiene una cobertura del 95% del fotograma, una magnificación de 0,94x y permite el ajuste dióptrico desde -2 hasta +1 . Con él Nikon ha demostrado, por fin, hasta qué punto se incurrió en la falta de rigurosidad cuando se alegó que las unidades APS tenían visores oscuros y pobres por limitaciones inherentes a su propio diseño. Por suerte, con la D200 esto se acabó y la visualización tiene una fenomenal calidad, hasta el punto que casi podemos dejar de añorar el full frame si es que lo deseamos sólo por esto.

Al mirar por el mismo se observan los 11 puntos de enfoque de la cámara. La D200 puede trabajar con cada uno de ellos individualmente pero también existe la posibilidad de conmutar a un sistema de autofoco basado en 7 zonas amplias que proporciona una cobertura mejorada ideal para captar sujetos en movimiento. La distribución de puntos de enfoque es algo limitada y sería de agradecer una mayor cobertura del fotograma. Este es un defecto de la mayoría de réflex digitales que se venden actualmente, independientemente de su gama. Por otra parte también hay un conjunto de ususarios relativamente nutrido que prefieren menos áreas de enfoque a costa de una precisión mejorada en todas ellas. En cualquier caso, en las pruebas que hicimos nosotros, incluso con poca luz, el autofoco de la D200 (que equipa el nuevo sistema Multi-CAM 1000 AF) se ha mostrado muy rápido y preciso.

En vista superior y a mano derecha tenemos el disparador de la máquina, en color negro. Rodeándolo está el conmutador que enciende y apaga la cámara y bajo él los botones para el modo de disparo (MODE) y la compensación de la exposición. Cercano a este set de controles se localiza la pantalla LCD superior de la máquina, de enorme tamaño, y que como veremos más adelante, muestra todo tipo de información. Evidentemente puede iluminarse (con luz verde) en caso de que estemos trabajando en penumbra. La máquina cuenta también con dos diales de control (señalados por flechas rojas) y que en combinación con otros botones permiten realizar multitud de operaciones (como cambiar el modo de disparo o ajustar la compensación de exposición).

Como decíamos antes, el LCD superior de la máquina (actualmente el de mayor tamaño dentro de las réflex de su clase) brinda todo tipo de datos. De un sólo golpe de vista podremos consultar el tamaño de nuestras imágenes, su calidad, el área de enfoque que estamos utilizando, el balance de blancos seleccionado, las fotos restantes que podemos hacer, el nivel de carga de la batería, el modo de sincronización del flash, la apertura, la velocidad de disparo, el valor ISO, la compensación de la exposición, si estamos realizando o no exposiciones múltiples… es decir, prácticamente todos y cada uno de los parámetros de nuestra toma.

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