Prueba Nikon D200

Editado el 28/12/2005 por admin

Descripción (III)

El aspecto que muestran los terminales, una vez abiertas las tapas, se puede observar en la siguiente fotografía. De arriba a abajo tenemos la salida de vídeo, la entrada CC y la conexión USB.

En el lateral derecho está el slot destinado a alojar las tarjetas de memoria Compact Flash que utiliza la D200, aunque también pueden emplearse unidades Microdrive. La cámara trabaja con tarjetas o discos de hasta 8 gigas de capacidad. Como se puede apreciar, externamente toda la superficie es lisa y uniforme. El anclaje de la tapa resulta muy robusto y resistente.

Como hemos visto, para abrir la tapa que protege el slot, debemos servirnos de un pestillo presente en la parte trasera de la cámara. Una vez que éste se rota la apertura se produce con toda facilidad y se puede echar un vistazo al interior del compartimento.

Una vista en detalle permite observar que la tapa protectora está firmemente sujeta al cuerpo del aparato mediante un par de pequeños tornillos. El cierre es totalmente metálico y la oclusión de la misma muy buena. La operación de inserción de las tarjetas de memoria es tan sencilla como siempre, y puede realizarse a ojos cerrados. Para retirarlas debe apretarse la pequeña palanca gris claro del interior del compartimento.

En la base de la cámara se encuentra la montura para el trípode y también el acceso al compartimento de baterías. La montura es probablemente una de las mejores del mercado: por una vez se nos presenta una superficie de goma semidura, totalmente antideslizante y además de gran amplitud. Una vez atornillada la zapata del trípode convenientemente la máquina se puede situar sobre el soporte con gran firmeza y seguridad.

El acceso al compartimento de baterías se realiza mediante el deslizador que se localiza en la tapa y no es problemático, sin embargo, la sujeción de las mismas no resulta del todo convincente. En general, todas las cámaras disponen de un doble sistema: por un lado se ancla la tapa y por otro se mantiene sujeta la batería en su localización en base a un pestillo que actúa sobre ella. En este caso, el pestillo no existe y la tapa soporta más esfuerzo del normal. Además, cuando se abre y se pretende retirar el alimentador, a veces se atasca un poco (no salta, como sucede en otras máquinas al retirar el pestillo). Igualmente hay que reconocer que no hemos tenido problemas de aperturas accidentales del compartimento.

Como se ve en la imagen, la batería que monta por defecto la D200 es la EN-EL3e, de 7,4V y 1500mAh. En nuestras pruebas el acumulador se cargó a gran velocidad pero posteriormente surgieron problemas de autonomía más o menos apreciables. La cámara, en esta ocasión, no se limita a darnos una indicación somera del nivel de carga, ya que cuenta con un sistema muy preciso para indicarlo en base a ofrecer en todo momento el porcentaje de carga restante, el número de fotos que hemos realizado desde la última recarga y el estado de salud general del acumulador.

Una vez completada la descripción del cuerpo de la máquina se hace evidente que la D200 presenta un número de conmutadores, botones y diales anormalmente alto si la comparamos con las cámaras de la competencia. Esto tiene su parte buena y su parte mala. Cuando se coge incialmente la cámara su aspecto puede desorientar y parece una máquina no demasiado intuitiva. En general, el resto de marcas dan cada vez mayor preponderancia al manejo integral de las réflex a través del monitor y el sistema de menús, pero Nikon en este aspecto ha apostado por un sistema de configuración mucho más tradicional. Desde luego, los profesionales acostumbrados a la fotografía analógica agradecerán este diseño conservador, ya que gran número de personas aún se muestran incómodas manipulando sus cámaras como si se tratara de pequeños ordenadores en donde todo se hace a base de cursores y teclas de confirmación. Sin embargo, los compradores más neófitos van a tener que leerse todo el manual, una buena costumbre que se ha perdido en gran medida. Realmente poco importa que el diseño sea de un tipo o de otro más allá de los gustos personales. Una vez que se conoce la cámara y se dominan sus atajos el manejo resulta rápido y cómodo, aunque vale más prescindir de los menús del monitor de la máquina para controlar las operaciones básicas y hacerlo en base a los numerosos controles presentes en su cuerpo, que, tenga un diseño u otro, es de una calidad realmente excelente.

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