Olympus E-500/Evolt E-500

Editado el 18/12/2005 por admin

En Septiembre de 2004 Olympus anunció la aparición de una réflex digital de 8 megapíxeles que fue denominada E-300 en Europa y Evolt E-300 en Estados Unidos. La cámara presentaba una serie de peculiaridades en varios aspectos, desde su extraño visor hasta la presencia de un sistema de autolimpieza del sensor, pasando por el formato 4/3. A pesar de ser sus niveles de ruido algo altos recibió buenas críticas, ya que su precio era muy ajustado y además se vendía junto con dos buenos objetivos Zuiko que cubrían prácticamente todos los rangos focales.

Tan sólo un año después, en Septiembre de 2005, la marca presentó el relevo de la E-300, denominándose la cámara en esta ocasión E-500/Evolt E-500. La nueva máquina sigue teniendo 8 megapíxeles efectivos y manteniendo el mismo formato 4/3 que la generacion anterior, pero a pesar de ello, representa un importante paso adelante respecto a su predecesora ya que incorpora toda una serie de modificiaciones que han afectado incluso radicalmente a su aspecto externo. En este artículo trataremos de comentar detalladamente los nuevos aspectos de la máquina y valorar hasta qué punto se han subsanado o no los puntos negros de la E-300, gracias a la unidad de pruebas cecida amablemente por Fotocentro.

Descripción 1

La nueva cámara se vende, igual que su antecesora, formando parte de un kit que cuesta unos 900€ e incluye dos objetivos: los ZUIKO Digital EZ 14/45mm f/3.5 – f5.6 y ZUIKO Digital EZ 40/150mm f/3.5 – f4.5. Son dos lentes muy versátiles y de aceptable calidad, como veremos más adelante. Por otra parte, la máquina también se puede adquirir como parte de otro kit, algo más barato, en el que se incluye el nuevo ZUIKO Digital 17.5/45mm F3.5 – F5.6. Bajo estas líneas se muestra el aspecto externo del conjunto:

Se puede apreciar fácilmente que las formas de la nueva máquina responden a la apariencia típica de una réflex digital:

La E-300 es más alargada y mucho más plana en su parte superior, mientras que la nueva cámara, además de ser algo más pequeña ( 130x95x66mm frente a los 147x85x64mm de su antecesora) y ligera (435g frente a 580g), resulta mucho más convencional en lo que a este aspecto se refiere. Hay que señalar, sin embargo, que la E-300 presentaba un cuerpo cuya parte superior era enteramente metálica (flash incluído), algo que por desgracia ha desaparecido en la nueva cámara, fabricada en plástico. Es un pequeño paso atrás destinado a ahorrar costes de producción y que ha llevado a la sustitución del aluminio por un material menos atractivo a la vista y tacto, aunque igualmente válido. En cualquier caso, la máquina sigue presentando una construcción sobresaliente, superior a la de la 350D, a la de la Dynax 5D y al nivel de la apariencia que tiene la D70s, por ejemplo. En la mano se muestra como un aparto muy cómodo, que se puede sostener con firmeza y seguridad sin que en ningún momento dé sensación de fragilidad o tenga tendencia a deslizarse.


E-300


E-500

En la parte posterior del aparato destaca la gran pantalla TFT de 2,5" y 215,250 píxeles, que tiene una cobertura del frame del 100%. Ha sido fabricada con la tecnología HyperCrystal LCD, que redunda en un mayor ángulo de visión y un alto contraste de imagen. Realmente, utilizar el monitor de la máquina es muy agradable ya que posee muy buena calidad. Es de las pocas cámaras que permite la consulta de datos bajo el sol y prácticamente en cualquier ángulo. En este aspecto Olympus vuelve a estar por encima de otras marcas de productos más afamados y la verdad es que se agradece, sobre todo teniendo en cuenta que la cámara carece de LCD superior y todos los datos de nuestra toma a la hora de disparar y configurar la máquina se muestran en la misma pantalla TFT. En cuanto a los controles, al lado del visor y a mano izquierda se encuentra el botón que libera el flash de su compartimento (en la E-300 había que levantarlo físicamente con la mano). Hay que tener en cuenta que la máquina sólo mostrará el flash por sí sóla cuando esté en modo totalmente automático. Si se mantiene presionado el botón y se gira el dial principal de la cámara se puede conmutar entre los distintos modos de flash de la E-500. Bajo el botón del flash se encuentra el de visualización de fotografías, y bajo él el botón de eliminación de las mismas. El siguiente es el botón MENU, que permite, como su nombre indica, entrar en el menú de configuración de la máquina. A continuación se halla el botón INFO, que funciona de distinta forma según lo que estemos haciendo con la cámara: si nos encontramos visualizando una foto permite que podamos acceder a toda la información de la misma (su histograma, las luces sobreexpuestas, las sombras sin información, los datos de disparo de la imagen…); sin embargo, si estamos realizando fotografías el botón INFO es el encargado de encender o apagar la pantalla TFT, además de conmutar entre los dos modos posibles que tiene la Olympus de ofrecer los datos del disparo que vamos a realizar (simple o detallado).

A la derecha de la pantalla nos encontramos con la clásica cruceta presente en muchas réflex digitales. Sirve tanto para navegar por los menús del aparato como para acceder, de forma rápida, a las opciones más comunes de disparo. En su centro está el botón OK, o de confirmación cuando naveguemos por los menús, y rodeándolo se localizan las teclas de dirección que también son los accesos directos para modificar el balance de blancos, el modo de medición de la E-500, el valor ISO de la imagen y el tipo de enfoque. Sobre la cruceta nos encontramos el botón COPY que permite, bien imprimir la imagen que se muestre en el TFT en ese momento, bien copiar fotos entre tarjetas (la E-500 admite tanto Compact Flash como xD, lo veremos más adelante). Este mismo pulsador es el mismo que nos posibilita conmutar entre el modo ráfaga de la cámara, el de un sólo disparo, el que implica el uso del temporizador o el que emplea el mando a distancia IR si nos encontramos realizando fotografías en vez de viéndolas en la pantalla. Inmediatamente más arriba y a la izquierda surge otro botón que posee estampados los comandos AEL/AFL y una llave bajo él. Si estamos en modo de visualización de fotografías es el encargado de proteger y desproteger una imagen concreta (aunque si formateamos las perderemos todas igual); sin embargo, si estamos realizando disparos el botón AEL/AFL se presenta como una herramienta multifución que puede programarse para ofrecer toda una serie de combinaciones de modos de enfoque automático y bloqueos de exposición, a nuestro gusto. Finalmente, cerca ya de los diales de la máquina y a mano derecha se localizan dos nuevos botones. El que está más a la izquierda es el encargado de gestionar el balance de blancos personalizado pero además puede configurarse, entre otras cosas, para que muestre la profundidad de campo o para tomar una foto y que la cámara no la grabe. El de la derecha permite seleccionar un área de enfoque de las 3 que ofrece la cámara.

La navegación a través de los menús del nuevo aparato es muy similar a la de la E-300 en cuanto a su filosofía. En el anterior análisis comentaba que me parecía poco intuitiva al principio pero que uno terminaba por acostumbrarse. En esta ocasión, sin embargo, al estar ya familiarizado con la generación anterior me ha parecido mucho más simple y no he notado nada extraño (cosas de la vida). En cualquier caso, no es para nada complicado hacerse con el control de la máquina.

Como se señaló con anterioridad, la pantalla trasera del aparato es el verdadero corazón de la cámara y la información que ofrece en todo momento es muy detallada, tanto a la hora de realizar el disparo:

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