Prueba: Sony Alpha 100

Editado el 27/08/2006 por David BM

Frontalmente la Sony es sencilla. Podemos observar claramente la letra griega que caracteriza a la cámara y la palabra Sony estampada en la carcasa, además del naranja butano característico del modelo, que afecta incluso a la bayoneta. Arriba del todo, a mano izquierda (según estamos observando la foto) y muy cerca del dial de control, se localiza la pequeña lámpara del disparo temporizado. En la parte inferior del cuerpo, cercano a la bayoneta y a la base de la cámara, podemos observar el botón de previsualización de profundidad de campo. Finalmente, a media altura y también muy cerca de la bayoneta, bajo la letra alfa, está el gran botón de liberación del objetivo, que pulsaremos cuando vayamos a cambiar la lente.

En cuanto a la bayoneta en sí misma, destacar que corresponde básicamente a la montura tipo A de Minolta, adoptada por Sony para su nueva gama de objetivos. Esto implica que la Alpha 100 es compatible con todos los objetivos que previamente eran aptos para esta montura (una buena noticia, sin duda, porque en muchos casos las ópticas Minolta presentan excelente calidad y muy bajo precio) y también con todos los que Sony desarrolle en un futuro específicamente para esta línea de cámaras.

Cuando se eleva el espejo y se abre el obturador se puede observar con comodidad (relativa) el sensor. Aunque no se ha confirmado oficialmente, casi todo apunta a que es el mismo que equipa la Nikon D200, por lo tanto, hablamos de un CCD APS-C de 23.6 x 15.8 mm, de 10,8 megapíxeles totales y 10,2 megapíxeles efectivos (el factor de multiplicación de la cámara es 1,5). Está equipado con un filtro RGB y otro de paso bajo, además de un ADC (Conversor Analógico-Digital) de 12 bits, como es costumbre. A fin de mantenerlo limpio, el fabricante también lo ha dotado con una capa antiestática para repeler el polvo además del sistema basado en la vibración del mismo. Sony habla maravillas de él y tampoco es de extrañar, ya que es el fabricante. Por otra parte, la Alpha 100 cuenta con un procesador de imagen especialmente diseñado para ella y que, en teoría, debería ser capaz de extraer lo mejor del sensor de la máquina. Ha sido denominado BIONZ y es el encargado de reducir el nivel de ruido en las imágenes, brindar unos colores realistas y, en resumidas cuentas, procesar toda la información que la cámara capta con su CCD a una velocidad adecuada. Más adelante veremos qué tal se comporta esta combinación de sensor-procesador que Sony describe como casi perfecta.

En el lateral izquierdo se localiza tan sólo el conmutador que permite seleccionar enfoque manual o automático y el terminal DC-IN, para conectar la cámara a la red eléctrica a través del correspondiente adaptador.

En el lateral derecho podemos observar la gran tapa que cubre el compartimento que aloja las tarjetas de memoria. Es un elemento plástico provisto de un muelle que la abre automáticamente una vez que la hemos desplazado. En concreto, la tapa parece un poco más endeble de lo habitual, pero no hemos visto que exista ningún posible peligro de rotura o que resulte especialmente frágil.

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