Prueba Tamron SP 90mm f/2.8 Macro

Editado el 08/06/2005 por admin

Se pueden encontrar actualmente en el mercado varios objetivos macro fabricados por Tamron.

En esta ocasión, analizaremos el veterano Tamron SP 90 f2.8 Macro 1:1, sustituto del antiguo Tamron SP 90mm f2.5 Macro y que está siendo reemplazado por el cada vez más común Tamron SP AF90MM F/2.8 Di Macro 1:1, especialmente diseñado para cámaras digitales. Sin embargo, es una lente que se puede localizar sin dificultad en las tiendas.

tamron_90_macro


Está construído en base a 10 elementos en 9 grupos , siendo su cuerpo totalmente plástico y de mediocre aspecto y calidad, excepto la bayoneta. Su peso final es de 403 gramos, mostrándose como una lente francamente ligera dentro de su categoría (su competidor directo en Canon pesa 650 gramos, por ejemplo). Posee 9 hojas de diafragma y es destacable que su primera lente se encuentra muy hundida dentro del cuerpo del objetivo, lo que prácticamente elimina el flareo en la mayor parte de condiciones. Su distancia mínima de enfoque es de 29 centímetros, y éste se realiza o bien manualmente o gracias a un motor que no resulta especialmente lento pero sí algo ruidoso, y que cumple su función tan bien (o tan mal) como la del conocido Canon f2.8 100mm macro. Igualmente, la lente dispone de un conmutador para seleccionar la distancia al motivo que fotografiamos, limitando de esta manera el recorrido del autofocus y las pérdidas de tiempo. Hay que señalar, sin embargo, que no hay referencias numéricas en el objetivo sobre ésto, y debemos limitarnos a seleccionar la posición “cerca ” o bien “lejos” (Full o Limit, en la lente). El cambio de enfoque automático a manual se realiza moviendo hacia delante o hacia atrás el gran anillo que posee la lente a lo largo de su cuerpo, en vez de con un conmutador. Dicho anillo también es el que se utiliza para enfocar manualmente, y su movimiento rotatorio resulta suave y preciso durante esta operación. Éste es el aspecto externo del objetivo:

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Para las pruebas de resolución se eligió, (igual que siempre, realmente) éste poster, que cuenta tanto con imágenes como con texto:
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Todas las fotos están hechas con una Canon EOS300D (excepto las pruebas de viñeteo, realizadas con una 1Ds) y no se ha modificado ningún parámetro en las mismas a excepción del balance de blancos (automático). En los recortes al 100% no se ha aplicado ningún tipo de máscara de enfoque o modificación. En esta ocasión, la apertura máxima de la lente es f2.8, y realmente, el objetivo se comporta francamente bien a la hora de resolver el centro y las esquinas de nuestra fotografía. La imagen es excelente:

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f2.8 centro f2.8 esquina

A f3.2 no existe un aumento muy apreciable de calidad respecto a f2.8:

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f3.2 centro f3.2 esquina

Y tampoco a f3.5:

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f3.5 centro f3.5 esquina

A f4.0 la esquina aparece ligeramente mejor resuelta que a f2.8, aunque resulta muy difícil de apreciar si comparamos las imágenes paso por paso de diafragma. Igualmente, el levísimo viñeteo que se apreciaba a máxima apertura ha desaparecido, aunque éste sería mínimo en una foto normal con una cámara de factor 1,6.

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f4.0 centro f4.0 esquina

El primer incremento realmente claro de resolución lo observamos a f4.5, donde toda la fotografía está bastante más definida que a f4.0:

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f4.5 centro f4.5 esquina

A f5.0 el aumento de calidad continúa, pero se aprecia difícilmente:

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f5.0 centro f5.0 esquina

Y la máxima calidad se alcanza a f5.6:

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f5.6 centro f5.6 esquina

A f8.0 los resultados son, como era de esperar, excelentes:

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f8.0 centro f8.0 esquina

Y la imagen se mantiene más o menos con una calidad estable hasta f14.0, donde comienza a flojear ligeramente:

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f14.0 centro f14.0 esquina

A f20 la pérdida de resolución es ya más notable:

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f20.0 centro f20.0 esquina

Y la peor imagen la obtenemos, lógicamente, a f32.0, donde el objetivo no se comporta muy bien:

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f32.0 centro f32.0 esquina

Realizadas posteriomente las fotografías del póster con una 1Ds, las conclusiones respecto a la resolución de la lente bajo las distintas aperturas no varían notablemente. El objetivo sigue ofreciendo una gran calidad a f2.8 incluso en una cámara full frame, aunque sí se aprecia cierto viñeteo.

Ésta es la imagen del poster a f2.8. Aunque el motivo fotografiado no es el mejor para comprobar el viñeteo se puede ver como claramente las esquinas de la foto aparecen bastante oscurecidas respecto al centro:

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La óptica sin embargo muestra una muy rápida recuperación en este aspecto, ya que a f3.5 la mejoría es grande:

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Y a f5.0 el viñeteo prácticamente no se detecta en condiciones normales:

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Aquí se muestra el gif animado con la secuencia de imágenes:

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Para comprobar la aberración cromática de la lente se fotografió el siguiente motivo, con partes metálicas fuertemente sobreexpuestas:

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Los detalles al 100% del cuerpo de la farola a diferentes aperturas son los siguientes:

alt A f2.8

alt A f3.2

alt A f3.5 Como se puede observar, la aberraciòn es prácticamente nula, y tan sólo se puede notar un levísimo halo alrededor de la parte metálica que resulta casi imperceptible. Para forzar aún más las condiciones se disparó un alero de tejado. En la imagen, la diferencia de intensidad lumínica entre el cielo y la madera es de varios diafragmas, ofreciendo el escenario ideal para el purple fringing.

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Éstos son los recortes a 100% de la fotografía a distintas aperturas:

alt A f2.8

alt A f3.2

alt A f3.5

Aunque la aberración cromática es visible, el comportamiento del objetivo resulta excelente y la foto perfectamente válida.

Para analizar el bokeh se elegió el siguiente motivo:
alt Es un bote para almacenar lápices que contiene en su interior varios objetos. La malla metálica nos permite darnos una idea del aumento progresivo de la profundidad de campo, mientras que los objetos que se encuentran dentro del bote y la parte de malla desenfocada posibilitan observar la evolución del bokeh con facilidad. A f2.8 la profundidad de campo es muy limitada y el bokeh en todo momento agradable. Las transiciones de color en los objetos rosados son suaves y se fusionan perfectamente con el fondo lejano de la imagen. La zona del bote que está desenfocada también aparece bien resuelta, a pesar de ser un objeto con una trama francamente difícil.

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A f3.2 las diferencias con la fotografía anterior resultan mínimamente detectables al igual que el aumento de profundidad de campo:

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A f3.5 el fondo se va definiendo un poco en sus partes más cercanas:

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Y así prosigue el arco de bokeh… A f4.0

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A f4.5

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A f5.0

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A f5.6

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A f6.3

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A f7.1

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Y a f8.0

altComo se puede observar, el fondo ha ido variando de forma muy progresiva y uniforme. Han comenzado ha surgir los detalles, incluso en las zonas lejanas, pero en todo momento las transiciones se mantienen suaves y elegantes a lo largo de la imagen.

A f11.0 el objeto secundario, una tijera, ya es totalmente reconocible y la profundidad de campo ha aumentado notablemente, pero como apuntábamos antes en ningún momento se observan transiciones bruscas entre los elementos de la fotografía, y ésta resulta armónica:

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A f14.0 las partes más distantes del fondo comienzan a definirse de forma apreciable:

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Y a f20.0 ya son muy aparentes, sin embargo, la toma globalmente es agradable y el fondo sigue estando bien diferenciado del plano que permanece a foco.

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La máxima profundidad de campo se alcanza, obviamente, a f32.0:

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Por otra parte, y fuera del ámbito de la fotografía macro, el objetivo se comporta como un tele corto muy aceptable, resultando apropiado para la realización de retratos o bien fotos de propósito general. En la imagen, tirada a f2.8, aparece David con una 1Ds. Se puede apreciar cómo está totalmente aislado del entorno, al tiempo que el objetivo muestra un desenfoque bastante agradable a la vista:

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Un recorte al 100% de la fotografía anterior confirma la gran calidad de esta óptica a su máxima apertura:

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Realizadas las pruebas, no queda más que concluir que el Tamron SP 90mm Macro 2.8 es un excelente objetivo ópticamente hablando. Su comportamiento es sobresaliente en lo que a resolución, bokeh y aberraciones cromáticas se refiere. Igualmente, no tiene problemas con la mayor parte de fotografías tomadas en situaciones propensas al flareo, debido al hundimiento de su primera lente en el cuerpo la óptica. El manejo resulta agradable y cómodo, ya que es muy ligero, y su autofocus, sin ser especialmente bueno, cumple su función. La calidad general de construcción es bastante mediocre: realizado totalmente en plástico no da sensación de robustez ni de profesionalidad, algo que viene acentuado por el poco peso general de toda la lente (aunque a la hora de utilizarlo ésto sea una ventaja). La conmutación de enfoque automático a manual, desplazando hacia delante o hacia atrás un grueso anillo, tampoco me ha resultado atractiva, ya que resulta en cierta medida tosca, aunque es una preferencia más bien personal (alguna gente valora positivamente este método). También hubiera sido de agradecer que en el conmutador de distancias se hubiera indicado la misma en centímetros, en vez de referencias vagas. En Canon, su principal competidor es el Macro 100mm f2.8, y entre ellos, la decisión no es sencilla. El Tamron se comporta algo mejor a diafragmas muy abiertos, pero peor a diafragmas muy cerrados. El Tamron no presenta una pérdida de calidad muy apreciable centro-esquina, mientras que en el macro de Canon sí que se nota, aunque levemente, además, es más propenso al flareo. El objetivo de Canon, por su parte, es mucho más sólido y está bastante mejor construído, aunque por contra resulta más pesado. El precio de ambos en España es, en el momento actual, muy similar, de modo que la opción más recomendable sería, si se tiene la posibilidad, probar las dos lentes y elegir una de ellas según nuestro criterio personal. Desde luego, y con independencia de la elección, el comprador no se mostrará decepcionado.

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