25 segundos: eclosión de una Papilio machaon

Editado el 25/06/2010 por redaccion

Eso es lo que duró el momento mágico que nos ha retratado Emili V. López -EfemeDos en nuestro foro de macro-. La eclosión de la crisálida de una Papilio machaon. Una escena impresionante fantásticamente documentada.


El pasado sábado tuve la suerte de contemplar algo que llevaba esperando mucho tiempo. Como ya os he comentado en alguna ocasión no puedo quejarme de las macaones que hay en la zona donde macreo. Entre la pasada temporada y ésta les he hecho muchísimas fotos, tanto a orugas como a crisálidas y mariposas. Sin embargo tenía una espinita clavada.

– ¡Vaya, una crisálida!

Sabía que las crisálidas, inicialmente verdes o parduzcas, cuando va llegando el momento de la eclosión van tornándose transparentes. Y la que encontré había alcanzado tal punto que permitía ver perfectamente a la mariposa.

– Joer, que esto debe de estar ya a punto de explotar.

Sabía también que duraba un breve instante, un tiempo corto, demasiado corto.

– Hay que actuar …y rápido. Este solazo va a arruinarme el momento. A ver, allí mejor, en la sombra. ¡Corre, corre!

– Bueno, aquí ya está bien. Venga, encuadra, ¡rápido, rápido!


– ¿Y ese fondo tan enmarañado? ¡Qué desastre! Hay que amputar. ¡Bisturí!

– Ahora sí, mucho mejor. Bueno sólo queda esperar. ¿Cuánto tardará? Mira que si pasan horas y sigue sin salir.  ¿Qué hago? Joer, Emili, tienes que aguantar, llevas mucho más tiempo esperando esta oportunidad.

– ¿Se ha movido un poco? No, ha sido el jodido viento, lo que faltaba. ¿Y ahora qué? Ya tengo el ISO a 400, más no lo pienso subir, solo faltaría estropearlo con el ruido. Y la velocidad ya la tengo muy al límite, demasiado al límite. ¿Abro diafragma y aumento velocidad arriesgándome a quedarme muy corto de pdc? ¿Le meto flash? ¿Y si mientras lo preparo, sale la mariposa? Mecagüen… Nada, ya está bien así, no me muevo un pelo. ¿Por qué no tendré una D700?

– ¡Ahora sí, ahora sí!

La mariposa sólo tardó veinticinco segundos en salir. Mucho tiempo llevaba esperando este momento pero mereció la pena ese breve instante. Veinticinco mágicos segundos.  ¡Qué maravilla!

Atrás quedó el “envoltorio” confeccionado por la oruga. Ésta desapareció en su interior digerida por enzimas que acabaron con casi todo su tejido viejo resistiendo únicamente un grupo de células embriónicas encargadas de supervisar la “construcción” del nuevo cuerpo. Todo ha sido totalmente reconstruido de manera que no ha aparecido una oruga con alas sino un nuevo ser vivo completamente diferente. Metamorfosis fascinante, Naturaleza mágica.

Con las alas completamente arrugadas y plegadas al cuerpo, poco a poco la mariposa fue moviéndolas estimulando su irrigación hasta desplegarlas totalmente y por fin mostrar su majestuosa figura. De vez en cuando algún vuelo corto y torpe para finalmente encaminarse firme y decididamente hacia el cielo azul.

– Que tengas buena suerte, princesa. Y muchas gracias por el extraordinario momento que me has regalado.

Espero que os haya resultado de interés y haber sido capaz de transmitiros las sensaciones que experimenté en tan extraordinario encuentro.

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